En el Gobierno de Mendoza, por lo pronto, manejan dos líneas discursivas frente a las dos normas que ha impulsado el presidente Javier Milei en menos de un mes y que han causado un cimbronazo. Por un lado, una luz verde en general a la necesidad de que el país necesitaba este tipo de reformas. Pero luego el semáforo se torna de amarillo a rojo, porque el mandatario libertario avanza sobre las facultades de la provincia.

Entre el decreto de necesidad y urgencia, que se vota a libro cerrado -por sí o por no- y la “Ley de Bases y Puntos de Partida para La Libertad de los Argentinos“, Alfredo Cornejo, sus ministros y las principales espadas del radicalismo en el Congreso se han movido de forma cauta. Principalmente, porque lo que está en juego son los recursos de Mendoza, en un delicado equilibrio de las relaciones de poder para garantizarle a Milei la gobernabilidad.

Queremos que a este gobierno le vaya bien, pero vamos a defender lo que corresponde“, aseguraron en el gabinete de Cornejo. La premisa inicial es que en el Gobierno de Cornejo “en general, estamos de acuerdo” con lo que propone la avanzada liberal, pero con la idea de que algunas cosas ya se han hecho en Mendoza y otras están por hacerse en el corto plazo.

El modelo mendocino

Entre ellas, mientras Milei propuso en la llamada ley ómnibus la modificación de la ley de sociedades, en la provincia adelantaron que próximamente se presentará una reforma a esta herramienta jurídica. Se trata, según pincelaron, de una norma de registración más simple para desburocratizar, pero “con controles que se pueden aplicar“.

El aval que le presta el radicalismo mendocino al presidente va más que nada por el espíritu reformista para un país en crisis y cuyo Estado no hacía más que poner trabas en su administración. Luego, el cornejismo regula, mira la cancha y ve cómo va a patear.

Hay cosas que se pueden mejorar, están bien en espíritu, pero están mal llevadas a la práctica“, definieron en Casa de Gobierno. Pero también concuerdan que hay otras que “hay que eliminar porque no tienen sentido”.

Así, mientras no consideran como necesario derogar el Fondo Nacional de las Artes -una de las cuestiones que causó revuelo y sorpresa en la ley ómnibus-, también analizan que hay sociedades del Estado que, en lugar de ser privatizadas, pueden ser mejoradas en su eficiencia.

El ejemplo local es la Sociedad de Transporte Mendoza, que tenía una planta de 400 empleados, unidades viejas y que sólo servían como postal para el turismo, pero pasaban cada 45 minutos. En la actualidad, contraponen, es una empresa moderna, con colectivos eléctricos. “Hoy es una herramienta que la pagan los usuarios”, argumentaron.

Semáforo en rojo

Sin dudas, la preocupación de Cornejo pasa por los artículos donde Milei avanza sobre los hidrocarburos, una de las entradas de fondos más importantes que tiene Mendoza. En este caso, consideran que es inconstitucional porque se mete con la decisión de las jurisdicciones de otorgar las licencias petroleras.

Pero como la ley ómnibus se tratará en el Congreso como cualquier otra norma común -es decir, se aprobará o rechazará por artículo-, ese punto en particular no pasará el filtro y hay margen para la negociación. “La ventaja con el DNU es que se puede debatir“, evaluó uno de los funcionarios de Cornejo.

Vamos a defender la federalización de los recursos naturales”, adelantaron. La otra cuestión son las retenciones al vino mendocino en un 8%, luego de que Sergio Massa las bajara a grado cero.

Con todo, admitieron que todavía falta más estudio, entre otras cosas, sobre lo que estipula la norma sobre la ley de Glaciares, ya que una de las interpretaciones que se está haciendo es que permitiría actividades en la zona periglaciar. En una provincia como Mendoza, es prácticamente tabú.

El problema de la fragmentación

Cornejo está en línea constantemente con el bloque de los gobernadores de Juntos por el Cambio, la liga que busca garantizarle a Milei gobernabilidad, pero también institucionalidad en el Congreso para avanzar con los proyectos que envía al recinto.

Los ministros más activos son Guillermo Francos, de Interior, y Luis Caputo, de Economía. El reclamo hoy pasa por la devolución de los fondos que se coparticipaban en Ganancias. En Mendoza, observaron que esta cuestión no ingresó en la ley ómnibus y por ahora “no tenemos datos de que puedan volver” estos fondos. Es probable que sea prenda de negociación y Milei no la suelte hasta tener garantizados los pulgares arriba para sus reformas.

Con todo, la preocupación de Cornejo también pasa por el escenario fragmentado que se ve en el Congreso. Donde antes había cierta uniformidad en las bancas de JxC, hoy hay dispersión y el surgimiento de más bloques. En el radicalismo contemplan que en el Senado hay más orden, pero que en Diputados la situación está cada vez más dispersa.

A tono con este escenario volátil en la Cámara Baja, tampoco en la Provincia están muy de acuerdo con la propuesta del sistema de circunscripciones uninominales, el modelo que se propone para elegir diputados nacionales. Si bien la Provincia sumaría una banca más -actualmente tiene diez escaños-, en el gabinete consideraron que hay que ver la película, más que el fotograma aislado.

Sucede que, con este modelo y la actualización en función del censo nacional, las provincias quedarían desbalanceadas frente a la poderosa Buenos Aires, que tendría 72 diputados más, mientras otras jurisdicciones como la Ciudad de Buenos Aires perdería 11. “No es tan lineal”, sintetizaron.