La música electrónica se mezcló con la fe en el Teatro Griego Frank Romero Day, donde el padre Guilherme Peixoto hizo bailar al público con una propuesta que combinó luces, sonidos y mensajes religiosos. Conocido como el cura DJ, el sacerdote portugués convirtió su presentación en un encuentro entre la música y la espiritualidad, con una figura presente durante toda la noche: la del papa Francisco.
La voz del pontífice argentino apareció entre las mezclas electrónicas y se convirtió en uno de los momentos destacados del espectáculo. Sus mensajes acompañaron las imágenes religiosas y la puesta de luces, en una presentación que mantuvo al público bailando al ritmo de las bandejas.

La presencia de Francisco no fue casual. El sacerdote contó en una entrevista exclusiva con El Sol que se reunió cuatro veces con Jorge Bergoglio y que recibió una bendición muy especial: la de los auriculares que utiliza en sus shows.


Pero, más allá de esa anécdota, Peixoto destacó la influencia que tuvo el Papa en su manera de ejercer el sacerdocio. “Él siempre desafiaba a los sacerdotes a salir de la Iglesia. Nos decía que no tuviéramos miedo de lo que pudieran decir los demás. Tenemos que estar con la gente“, recordó.
De las redes sociales al encuentro cara a cara
La convocatoria en Mendoza también reflejó el alcance que el cura DJ consiguió a través de las plataformas digitales. Muchos lo conocieron por TikTok e Instagram, donde sus mezclas de música electrónica y mensajes religiosos despertaron el interés de públicos diversos.
Peixoto explicó que estar presente en esos espacios es importante, aunque no debe convertirse en un fin en sí mismo.
“A veces, las redes sociales son los primeros pasos hacia la presencia, hacia la comunión“, sostuvo. Para el sacerdote, el desafío consiste en transformar las conexiones virtuales en encuentros reales.
Esa idea también se reflejó durante su visita a la provincia, donde llevó música y oración al Complejo Penitenciario Almafuerte II y compartió actividades con estudiantes universitarios.
Una misma misión, dentro y fuera de la Iglesia
Consultado sobre lo que siente cuando las personas le dicen que se acercaron a Dios gracias a su música, Peixoto reconoció que es una gran responsabilidad, pero también parte de su misión como sacerdote.
“Si estoy con jóvenes o en un boliche, soy el mismo sacerdote. No voy a decir: ‘Acá soy sacerdote y allá no’. Siempre soy sacerdote“, afirmó.
Para él, la música funciona como un punto de encuentro entre personas con distintas creencias y formas de vivir la fe. Una pista de baile puede reunir a creyentes y no creyentes, sin que las diferencias impidan compartir una misma experiencia.
“Hay muchas personas con religión y otras sin religión, pero están juntas, se respetan y bailan juntas. Es una imagen hermosa para nuestro mundo“, concluyó.
En el Frank Romero Day, esa idea tomó forma entre las luces, las mezclas electrónicas y las palabras de Francisco. Una presentación en la que el baile y la espiritualidad compartieron escenario.
