Por estos días, se conmemora la Semana Mundial de Sensibilización Sobre la Sal con el fin de concientizar sobre la importancia de reducir el consumo de la misma. A pesar de que Argentina es un país pionero en la regulación del contenido de sodio en los alimentos procesados, 35 por ciento de la población adulta de la provincia es hipertensa y el consumo diario de sal duplica la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (5 gramos diarios, equivalentes a 2.000 mg de sodio).

El médico cardiólogo Nelson Fredes, quien está al frente del Programa de Prevención y Tratamiento de Enfermedades Cardiovasculares de la provincia, confió que la mitad de los hipertensos de Mendoza desconocen que sufren esta patología porque no suelen realizarse los controles médicos correspondientes. Mientras que quienes saben que son hipertensos no hacen casos a las directivas de los especialistas de retirar la sal de su alimentación.

El cardiólogo también alertó sobre la hipertensión en los niños debido al consumo de snacks y comidas rápidas en forma diaria. “No hay porcentajes de cuántos niños mendocinos la padecen, pero debido a la alimentación, por los ritmos que hoy tienen los padres, encontramos más chicos hipertensos. Por ello, los pediatras en los controles anuales han incorporado la toma de presión en nuestros pequeños”, dijo Fredes.

El funcionario explicó que, tal como indica la Organización Mundial de la Salud, el 29 por ciento de la población de Argentina le pone sal a la comida sin probarla y 70 por ciento de la sal que se consume se encuentra en forma oculta en los alimentos procesados como panes, galletitas, carnes procesadas y snacks.

Y enfatizó: “Hay que tener mucho cuidado con el consumo de aguas minerales ya que muchas tiene demasiado sodio. Las personas suelen creer que es inofensiva pero hay que prestar mucha atención a la descripción en las etiquetas y tratar de evitarlas”.

Para Lorena Allemandi, directora del área de políticas de alimentación saludable de Fundación Interamericana del Corazón de  Argentina (FIC), hay que regular el marketing de alimentos no saludables ya que en Argentina la primera causa de muerte es la hipertensión arterial.

“Para enfrentar este escenario es fundamental continuar profundizando la política de reducción de sodio ya existente en nuestro país y fortalecer su implementación. En paralelo, es necesario que el Estado implemente políticas integrales que promuevan hábitos alimenticios más saludables. Promover un mayor acceso a frutas, verduras y agua potable e implementar etiquetados más claros para que los consumidores puedan comprender de manera sencilla la calidad nutricional de los alimentos”, declaró Allemandi.

Los profesionales aconsejan que toda la población en general limite el consumo de sal, incluyendo a los niños ya que “consumir elevadas cantidades puede provocar enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, renales, osteoporosis, diabetes y cáncer. Disminuir el contenido de sodio en los alimentos procesados es una medida que protege la salud de la población y previene muertes. Si se logra reducir el consumo a 5 gramos diarios de sal, se podrían evitar hasta 1 de cada 4 ataques al corazón o accidentes cerebrovasculares y por cada gramo menos de sal en la dieta, se podrían evitar 20.000 eventos cardiovasculares al año”, confiaron de la FIC.