Muchos son los errores que usualmente cometemos a la hora de mejorar la absorción de los nutrientes. El más común que cometemos en la preparación de alimentos es con la leche chocolatada, donde todos sabemos que la leche nos aporta calcio y el cacao, magnesio, pero cuando le colocamos demasiado cacao a la leche, cuando estos nutrientes llegan al intestino delgado para ser absorbidos por nuestro organismo, ambos compiten y se inhibe su absorción, es como si le hubiéramos dado a nuestros hijos agua con azúcar.
Para que podamos aprovechar bien estos importantes nutrientes y darles algo que a nuestros hijos les gusta, a la leche no hay que ponerle más de 20% de cacao, o sea que si le damos 200cc de leche, sólo admite 20g de chocolate, dos cucharadas de té, para que de esta manera ambos sean absorbidos y aprovechados por el organismo. El ácido ascórbico (vitamina C) y las carnes en general facilitan la absorción del hierro, en tanto que los carbonatos, fosfatos, oxalatos y fitatos presentes en las fibra dietéticas, los taninos del té, la fosfovita de la yema del huevo y el ácido acético la reducen.
CONCEPTOS BÁSICOS. Absorción de nutrientes: proceso por el cual los nutrientes que provienen de los alimentos son digeridos y transportados para el torrente sanguíneo una vez transformados en sus unidades más elementales. Biodisponibilidad: cantidad real de nutriente que se absorbe de los alimentos para ser utilizado en las funciones y los procesos metabólicos normales y es afectada tanto por factores alimentarios como por condición fisiológica de la persona.
Los promotores o inhibidores de la absorción interactúan con determinados micronutrientes a nivel gastrointestinal, aumentando o disminuyendo su biodisponibilidad. Ácido fólico: micronutriente que se encuentra naturalmente en los vegetales de hoja verde y granos integrales. Su deficiencia durante los primeros días del embarazo está asociada a malformaciones congénitas (labio leporino, espina bífida).
Ingesta dietética recomendada (IDR): estimado cuantitativo de la ingesta de un nutriente que es usado como valor de referencia para planear y evaluar dietas para persona una persona normal. Es el nivel de ingesta, minimiza el riesgo de deficiencias o excesos de nutrientes. Energía: el ser humano, al igual que los demás seres vivos, no puede ni crear ni destruir la energía, sino únicamente transformarla de una forma a otra. Los alimentos son indispensables como fuente de provisión de energía, manteniendo los procesos que sustentan la vida.
Cuando el organismo requiere más energía para sus funciones básicas y la actividad voluntaria que la que se obtiene por los alimentos ingeridos diariamente, se recurre a las reservas energéticas, siendo la grasa del tejido adiposo la principal. La pérdida de grasa se manifiesta en pérdida de peso. La persistente subalimentación energética puede llevar a la muerte provocada por la alteración de los procesos normales del organismo, en búsqueda del equilibrio energético.
Hidratos de carbono: fuente principal de energía, abundante y accesible para el hombre, encontrándose especialmente en los cereales y los tubérculos. Por ser el combustible más barato y de fácil digestión, se cubren altos porcentajes del aporte de energía de la dieta con este nutriente. Los hidratos de carbono (HdeC) se encuentran en cereales, vegetales, legumbres, frutas, azúcar, bebidas no alcohólicas, en forma de almidón, azúcares simples y celulosa (esta no es digerible por el hombre). Vitamina C: perteneciente al grupo de las vitaminas hidrosolubles, la vitamina C o ácido ascórbico no puede ser sintetizada por el organismo humano.
Cumple una importante función en el mantenimiento de las sustancias normales del cartílago, de la dentina y del hueso; en la síntesis del colágeno, en la reacción del organismo ante el estrés como antioxidante, lo cual la convierte en un atenuante del estrés oxidativo involucrado en enfermedades cardiovasculares, las neoplasias y el envejecimiento celular y en la biodisponibilidad de nutrientes como el hierro, cuya absorción se ve facilitada en presencia de esta vitamina. Grasas: son la reserva energética del hombre, siendo muy importante el aporte de grasas a través de la alimentación.
Sus funciones son múltiples: forman parte de las membranas celulares, aportan elevado valor energético. Contienen ácidos grasos esenciales, actúan como vehículo de utilización da las vitaminas liposolubles (A, E, D, K). Calcio: el 95% del calcio contenido en el cuerpo humano se encuentra constituyendo huesos y dientes. El 5% restante, contenido en sangre, tejidos blandos y líquidos corporales, cumple funciones regulatorias en diferentes niveles: contractilidad muscular, permeabilidad celular, funcionamiento del sistema nervioso y de algunas enzimas y coagulación sanguínea.
