El próximo domingo, a las 12, la Selección Argentina jugará la final del mundo y, como en muchos hogares del país, los políticos mendocinos apelarán a sus cábalas y costumbres para intentar ayudar al conjunto de Lionel Scaloni.
Cuando se acerquen las 12 del mediodía, los más cabuleros empezarán a preparar sus rituales para ver la sexta final mundial que disputará la “albiceleste”, esta vez, en el estadio Lusail de Qatar.
Uno de ellos es el vicegobernador Mario Abed, quien contó que tiene “miles” de cábalas, pero la más importante es ver el encuentro siempre con las mismas personas, que llegan a su casa a una hora en particular. La puntualidad debe respetarse de manera exacta para que no se pierda la mística.
El presidente del Senado también cambia de lugar en el segundo tiempo, y verá a la Selección junto a dos amigos. “Uno es médico, por las dudas”, afirmó.
Otro de los cabuleros es el legislador Lucas Ilardo, quien mirará el partido en su casa, con amigos. El peronista usa la misma camiseta cada vez que juega el equipo de Lionel Messi. Se trata de una réplica de una casaca que Diego Maradona utilizó en el Mundial de 1986. Aclaró que no se la puso cuando la Selección perdió en el debut, ante Arabia Saudita.
Además, tiene el ritual de sentarse en el mismo lugar y no ver el partido siempre con las mismas personas.
El intendente de Godoy Cruz, Tadeo García Zalazar, tiene previsto ver la final con su familia, en su casa, y usar la misma camiseta albiceleste.
Quien también tiene sus costumbres futboleras es la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti. Dijo que verá el partido con sus amigas, y que los nervios y la emoción no la dejan permanecer sentada, por lo que los suele ver de pie.

“Para no ser esclava de las cábalas, mejor no tenerlas”, es el lema de Natacha Eisenchlas, presidenta provisional del Senado, quien solo tiene la costumbre de colocar una remera en un lugar determinado. A la Selección la verá en su casa, junto a su hija, las amigas de ella, su hermana y sobrinos, tomando mate con tortitas y medialunas. Parte de la familia también es su perra, así que la visten con una camiseta.
El senador nacional Afredo Cornejo, por su parte, tampoco es de tener tradiciones a la hora de ver el Mundial. Lo mirará en su casa, con amigos, sin cábalas ni promesas.
El intendente de Guaymallén, Marcelino Iglesias, reveló que todos los partidos, excepto el primero, contra Arabia Saudita, los vio solo, en su casa, y eso repetirá el domingo. “No tengo cábalas, estuve muy tranquilo y confiado aún contra Holanda, pese al susto del final. Contra Croacia casi me quedo dormido y lo comencé a ver ya iniciado. Contra Francia seguramente lo voy a ver en mi casa y solo”, afirmó el jefe comunal, quien además dijo que sin importar el resultado, lo celebrará con “un buen espumante”.
El legislador nacional Adolfo Bermejo, no tiene otro ritual que ponerse una remera que le regaló Leopoldo Luque, campeón del mundo en 1978, y colocar una bandera al lado del televisor. Su esposa, a su vez, prende un sahumerio del lado del arco en el que ataja Emiliano “Dibu” Martínez.

Julio Cobos, diputado nacional, comentó que estará en su hogar, con su familia, “con mucha ilusión y esperanza”, y todos deben pintarse la bandera argentina en el rostro.
Andrés “Peti” Lombardi, sin tanta mística futbolera, vio este Mundial en distintos lugares y con diferentes personas. El domingo estará junto a su familia. “Me gusta verlo con cierta tranquilidad. Lo que aseguro es no repetir el lugar donde vi el partido frente a Arabia, que el segundo tiempo estuve viéndolo en la Legislatura”, sostuvo el presidente de la Cámara de Diputados.
