En San Juan ya fueron clausuradas y sancionadas algunas bodegas porque no están cumpliendo con la norma vigente acerca del respeto y el cuidado del medio ambiente. El director de Gestión Ambiental, José Luis Espinosa, explicó: “Hemos sancionado y clausurado varias bodegas.
Esto es una cuestión cultural, porque de nada sirve que cumplan con una normativa, con un expediente, nos muestren que lo quieren hacer, nos muestren lo que van a hacer y después eso lo guardan en un cajón y no lo ejecutan. Esto que ellos escriben es bueno que lo cumplan para siempre. El ambiente y el ser humano deben ser cuidados. Pretendemos que entiendan que si los empresarios vitivinícolas no cuidan recursos como el agua y el suelo, se van a ver afectados no sólo sus negocios, también el ser humano”.
LO MÁS DIFÍCIL. El tópico cultural es el más difícil de cumplir.Hay un desfasaje entre el progreso, las exigencias que van aumentando con respecto al cuidado del impacto ambiental de las empresas y el cumplimiento de los empresarios al momento de cumplir las normas de protección ambiental. Lo cierto es que la normativa está en vigencia y ahora viene la época del trabajo fuerte en las bodegas por la vendimia.
LAS MÁS CHICAS. Espinosa destacó que los establecimientos más importantes están adaptados a las normativas provinciales y nacionales respecto al impacto ambiental que tiene la actividad vitivinícola. Remarcó que esas empresas son las que tienen mayor ingreso a la información y las que se preocupan por adaptarse a las normativas.
El funcionario cargó contra las bodegas más pequeñas y los emprendimientos familiares. Explicó que a esos establecimientos les cuesta entender que el agua que desechan está contaminada con químicos y perjudica también a otros productores.
