Tras la decisión del Gobierno nacional de bajar de rango al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) e incorporarlo a la estructura del Ministerio de Economía, comienza a confirmarse cómo quedará reconfigurado el organismo contralor de la industria más representativa que tiene la provincia de Mendoza.
Las modificaciones, publicadas en el Boletín Oficial de este lunes, incorporan al INV bajo el ala de la Secretaría de Agricultura y Ganadería y Pesca, deroga una importante cantidad de áreas que formaban parte del instituto y define dos nuevas direcciones simples:
- Dirección de Registro y Certificación de Vinos y Alcoholes.
- Dirección de Fiscalización Analítica, Especiales y Métodos de Control.
La primera de las áreas tendrá a su cargo una serie de responsabilidades estratégicas que apuntan a fortalecer los sistemas de control, registro y certificación en la industria vitivinícola y de alcoholes en todo el país. Entre sus principales tareas estará el diseño, coordinación y evaluación de los planes nacionales de fiscalización, con metas e indicadores que garanticen una supervisión eficiente y transparente.
En el plano normativo, la asumirá la actualización permanente de las disposiciones vinculadas a la habilitación y registro de productos y establecimientos, así como la asistencia al Instituto en la elaboración de nuevas normas. A su vez, se articulará con otras áreas técnicas del INV para asegurar el cumplimiento de estándares internacionales, en especial a través de la implementación de operativos conjuntos con laboratorios y controles analíticos especializados.
Un aspecto central de su labor será la gestión de registros y certificaciones oficiales: desde mantener actualizado el padrón de establecimientos vitivinícolas y de alcoholes hasta supervisar la emisión de certificados exigidos para la libre circulación, exportación e importación de productos.
Además, tendrá a su cargo la evaluación y acreditación de técnicas de análisis, la validación de métodos oficiales y el resguardo de los más altos estándares de seguridad alimentaria en vinos, productos enológicos y alcoholes.
Finalmente, la nueva dirección también será responsable de la protección de los nombres geográficos argentinos, fundamentales para la identidad y prestigio de los vinos en el mercado internacional.
En este sentido, gestionará el reconocimiento y registro de figuras como las Indicaciones de Procedencia (IP), Indicaciones Geográficas (IG) y Denominaciones de Origen Controladas (DOC), velando por su uso correcto y autorizado. Con ello, no solo se busca resguardar la calidad y autenticidad de la producción nacional, sino también reforzar la competitividad de la vitivinicultura argentina en el mundo.
Fiscalización
Por su parte, la segunda de las direcciones del INV tendrá un rol clave en la supervisión y garantía de la calidad de los productos vitivinícolas y alcoholes en Argentina. Entre sus funciones principales se encuentra la realización de análisis técnicos y estudios de laboratorio para asegurar que los vinos, alcoholes y subproductos sean aptos para el consumo, verificando que no hayan sido adulterados ni manipulados de manera indebida. Además, será responsable de la fiscalización de los productos fraccionados en su etapa final de comercialización, tanto en el mercado interno como en exportaciones.
Otro de los ejes de esta área será la gestión de la calidad bajo normas ISO 17025, lo que implica administrar la acreditación de métodos analíticos a través de los laboratorios del Instituto, avalados por el Organismo Argentino de Acreditación (OAA). También tendrá la responsabilidad de proponer límites y tolerancias en la composición de vinos y alcoholes, basándose en parámetros internacionales y en estudios técnicos actualizados, lo que permitirá mantener estándares de control alineados con las mejores prácticas globales.
La Dirección asumirá además tareas de carácter regulatorio, como la elaboración y revisión de normativas aplicables al control de productos y procesos vinculados con la producción, fraccionamiento y manipulación de alcoholes. A su vez, deberá elaborar informes técnicos sobre métodos de análisis y límites de componentes, así como supervisar el funcionamiento de todos los laboratorios del INV, coordinando los recursos materiales necesarios para su correcto desempeño.
Finalmente, esta dependencia también tendrá la facultad de impulsar actuaciones administrativas que puedan derivar en sanciones, en caso de detectarse irregularidades, y controlar el cumplimiento de dichas medidas.
Derogaciones
Entre las dependencias que dejaron de formar parte de la estructura se encuentran la Coordinación de Asuntos Jurídicos, la Dirección de Estadísticas Públicas y Relaciones Institucionales, así como la Coordinación de Promoción y Asuntos Técnicos y la Dirección de Estudios y Desarrollo Vitivinícola, áreas que cumplían funciones de asesoramiento, análisis estadístico y articulación con el sector.
Asimismo, se derogaron la Coordinación de Investigación y Desarrollo Sustentable y la Dirección General Técnica Administrativa, instancias vinculadas al desarrollo técnico y a la gestión administrativa, que serán absorbidas o redefinidas en nuevas estructuras más integradas. También dejaron de existir la Coordinación de Administración y la Coordinación de Recursos Humanos, que estaban orientadas a la gestión interna del organismo y que ahora serán reorganizadas para agilizar los procesos internos.
Por otra parte, se dispuso la derogación de la Dirección Nacional de Fiscalización, la Coordinación Vitivinícola y de Alcoholes, la Coordinación de Planificación y la Coordinación de Fiscalización Analítica. Estas áreas estaban directamente relacionadas con las tareas de control y fiscalización de productos vitivinícolas, funciones que ahora se reorganizan bajo las nuevas direcciones mencionadas previamente.
