El intendente de Guaymallén, Marcos Calvente y el nuevo presidente de Aguas Mendocinas (Aysam), Darío Hernández, compartieron una recorrida por Los Corralitos para evaluar la situación de la infraestructura cloacal y avanzar en medidas que permitan reducir los desbordes durante las tormentas.

El encuentro, del que también participó el superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli, marca un nuevo capítulo en la relación entre el Municipio y la empresa provincial, luego de los reclamos comunales por soluciones a la problemática que afecta a Guaymallén.

La reunión se produjo en medio del recambio en la conducción de Aysam. Calvente había endurecido sus críticas contra la empresa por los reiterados colapsos de los colectores y reclamado respuestas estructurales, además de un plan de contingencia que garantizara personal, equipamiento y cuadrillas disponibles.

El martes pasado se conoció la renuncia de Humberto Mingorance a la presidencia de Aysam y la designación de Hernández, quien hasta entonces se desempeñaba como gerente general. Un día después, el flamante titular de la empresa anticipó que revisaría el protocolo para actuar ante tormentas, anunciado por la gestión saliente tras los reclamos de Guaymallén.

De hecho, el gobernador Alfredo Cornejo dijo el miércoles pasado que consideraba que la salida de Mingorance iba a “oxigenar” la vinculación entre la empresa, los municipios e Irrigación. El encuentro, en principio, parece ratificar este pronóstico.

Un plan para responder a los desbordes

Según informó Aysam, durante la recorrida, las autoridades evaluaron las condiciones de la infraestructura sanitaria en Los Corralitos y avanzaron en la definición de un esquema de contingencia para anticipar emergencias, reforzar la capacidad de respuesta y reducir el impacto de los desbordes cloacales durante episodios de lluvias intensas.

Entre las medidas previstas se encuentra la identificación de los puntos por los que ingresa agua pluvial a la red cloacal, el refuerzo de las guardias y del equipamiento operativo, y la coordinación de las intervenciones entre los distintos organismos.

El objetivo es establecer con mayor claridad las responsabilidades de cada área, mejorar los tiempos de respuesta y optimizar los recursos disponibles cuando se produzcan nuevas contingencias. Estas medidas se plantean mientras avanzan las soluciones estructurales necesarias para resolver los problemas de la red.

La participación de Irrigación apunta a fortalecer la coordinación entre los organismos provinciales y el municipio, en una problemática que excede las intervenciones puntuales y requiere una respuesta conjunta.