La tormenta ya empieza a sentirse en Mendoza y el cielo se fue cerrando con nubes bien cargadas en distintos puntos del Gran Mendoza. Los truenos volvieron a escucharse y la sensación es de que el agua puede llegar en cualquier momento.

El fuerte calor, con una máxima de 35 grados y mucha humedad, armó el combo ideal para que se desarrollen tormentas intensas, después de un sábado que ya había dejado lluvias en varias zonas de la provincia.

En este contexto, rige una alerta naranja por tormentas para la tarde y la noche en todos los departamentos de Mendoza. Según el Servicio Meteorológico Nacional, se esperan lluvias fuertes, granizo, mucha actividad eléctrica, ráfagas que podrían superar los 90 kilómetros por hora y abundante caída de agua en poco tiempo, con acumulados estimados entre 30 y 60 milímetros.