Bandana Credit: Ariela Sanchez

Este viernes, en Mendoza, la noche pareció retroceder algunos años. Las pantallas mostraron los primeros momentos de Lourdes Fernández, Lissa Vera, Valeria Gastaldi y Virginia da Cunha en Popstars, mientras el público, desde el primer minuto, se mostró listo para viajar en el tiempo.

Bandana cerró en la provincia su gira por los 25 años con un show que recuperó la esencia de aquella girlband que marcó a una generación y la llevó al presente con nuevos sonidos, una puesta renovada y las canciones que quedaron grabadas en la memoria de quienes crecieron con ellas.

Pero el verdadero viaje estaba abajo del escenario. Las canciones sonaban y el público respondía de memoria: cantaba, bailaba y hasta repetía movimientos que habían quedado guardados durante más de dos décadas. Por unas horas, quienes habían crecido con Bandana volvieron a sentirse adolescentes.

Las canciones que el tiempo no borró

El recital recorrió distintos momentos de la historia de Bandana, pero no buscó convertirse en una reproducción exacta de aquella banda que nació con Popstars. Los clásicos aparecieron renovados, con una banda en vivo y nuevos arreglos que permitieron que aquellas canciones volvieran a sonar sin perder su esencia.

“Maldita noche”, “Guapas” y “Llega la noche” estuvieron entre los momentos que más hicieron cantar al público. Pero la respuesta no se limitó a las canciones: desde las primeras filas hasta las tribunas, los fanáticos acompañaron cada momento como si el tiempo no hubiera pasado.

Hubo grupos de amigas que crecieron juntas con Bandana, parejas, madres e hijas y muchos de quienes alguna vez siguieron al grupo desde la televisión. Hubo risas, gritos y lágrimas, porque el reencuentro no era solamente con una banda: también era con una parte de la vida de quienes escucharon esas canciones durante su adolescencia.

La emoción volvió a crecer durante el segmento de baladas, uno de los momentos en los que el público dejó de lado el baile para entregarse por completo a las canciones.

Bandana también miró hacia el presente

La nostalgia fue protagonista, pero el show no buscó quedarse atrapado en los 2000.

Uno de los momentos que rompió con la estructura más clásica del recital llegó de la mano de Virginia que tuvo su propio interludio como DJ y llevó el espectáculo durante unos minutos hacia un sonido electrónico. La escena también permitió mostrar otra faceta de Viri y de la carrera que construyó durante los años en los que Bandana estuvo lejos de los escenarios.

El presente apareció además con “Ojo de loca”, la colaboración que el grupo realizó junto a Emanero. El tema funcionó como un puente entre aquella Bandana que irrumpió con Popstars y la versión actual de la banda.

Un momento con sello mendocino

Uno de los momentos más especiales de la noche tuvo una protagonista local. La academia de Cristian Lara formó parte de la puesta y llevó a bailarinas mendocinas al escenario para acompañar a Bandana.

Detrás de esos minutos hubo un trabajo que no se vio desde las plateas. Las bailarinas son jóvenes y muchas de ellas no vivieron en primera persona el fenómeno Bandana. Por eso, antes de subir al escenario, Lara y su equipo trabajaron para que pudieran entender qué había significado realmente el grupo para toda una generación.

“Las tratamos de sumergir”, contó Lara al hablar del proceso. Les mostraron videos y les explicaron la historia de Bandana para que no se limitaran a ejecutar una coreografía, sino que pudieran comprender qué estaban interpretando.

Para el profesor, esa diferencia era fundamental. “Si no lo pueden expresar, terminan siendo bailarinas mecánicas”, explicó, al remarcar la importancia de que las chicas conocieran el fenómeno que estaban representando.

Para Lara, además, la participación tuvo un significado que fue más allá de Bandana: permitió hacer visible el trabajo de los bailarines mendocinos, que muchas veces desarrollan su actividad lejos de los grandes escenarios.

El resultado pudo verse sobre el escenario y también en la respuesta del público, que recibió con aplausos la aparición de las bailarinas mendocinas.

El cierre más emotivo

Si hubo un momento capaz de reunir todo lo que había pasado durante la noche, fue el final. Después de casi dos horas de show, el público ya había cantado, bailado y viajado varias veces al pasado. Pero el momento más emotivo llegó, sin dudas, con “Muero de amor”.

Las voces de las cuatro integrantes se mezclaron con las de quienes conocían cada palabra. Hubo abrazos, lágrimas y celulares en alto mientras Lourdes, Lissa, Valeria y Virginia se despedían del escenario.

Y ahí quedó claro que el recital había sido mucho más que una celebración de aniversario.

Bandana no solamente llevó sus 25 años de historia a Mendoza. Durante una noche, hizo que una generación completa volviera a encontrarse con la versión de sí misma que había quedado en los 2000.