El Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú Casa de Fader abre sus puertas para recibir las obras del gran Alfredo Ceverino, uno de los pintores más destacados de Mendoza y el país.  

“El maestro Ceverino” falleció en enero de este año, dejando un gran legado artístico, que los mendocinos podrán disfrutar desde este jueves, cuando quede inaugurada la muestra retrospectiva en ese museo de Luján de Cuyo. 

Las hijas de Ceverino (la escritora Yayi y la compositora Ini) junto a toda su familia se abocaron al rescate, recopilación y curaduría de los trabajos que componen esta exposición, que cuenta con el auspicio del Ministerio de Cultura y Turismo de la provincia y la Municipalidad de Godoy Cruz.

“El Ceve”, como lo llaman su familia y amigos, recorrió el mundo y fue merecedor de numerosos galardones por su legado creativo, convirtiéndose en uno de los embajadores culturales del país. Versátil, dinámico, singular y cultor de la metáfora, Ceverino fue catalogado como uno de los maestros de la Neo Figuración Argentina aunque, en su desfachatez, prefería ser encuadrado dentro del “Realismo Mágico Lasherino”, escuela pictórica muy desarrollada al norte del zanjón de Los Ciruelos.

 

La genialidad de un artista sin límites

Son 60 años de trabajo ininterrumpido de una de las personalidades creativas más sobresalientes que vio nacer Mendoza. Incluso el nombre “La Muralla” no es casual, ya que la idea de una muralla virtual hecha de manos, voluntades, amor y lucha recorre la obra de este artista desde hace muchas décadas. 

El compromiso de Alfredo Ceverino con su tiempo y su gente es el imprescindible camino que se irá delineando a lo largo de los pasillos del más importante museo provincial.        

Por este motivo, la exposición se convierte en una narración visual del mundo creado por un hombre inmerso fuertemente en su contexto. Los nexos entre estas creaciones no están dados por la similitud; sino por las conexiones secretas entre ellas, cadenas invisibles que permiten tener una comprensión global del todo.

En este recorte de seis décadas, coexisten narrativas recurrentes de su imaginario, con diversos tratamientos que responden a un lenguaje sumamente personal, que fue modificándose al mismo tiempo que su creador. Lejos de ser rutinaria, su creatividad comenzaba a volar, cuando este intelectual hincha de Huracán Las Heras ponía algún disco de Goyeneche y se sentaba frente a su caballete.

Detrás de cada mate, comenzaban a aparecer espectros de gatos amarillos, niños en triciclos y una banda de músicos callejeros. Todos expectantes miraban su mano, larga y hermosa que iba borrando el blanco de la tela para ver qué había abajo.