Un nuevo estreno cinematográfico nacional llega este jueves a las salas del país. Se trata de El espejo de los otros, con dirección de Marcos Carnevale y los protagónicos de Norma Aleandro, Leticia Brédice, Oscar Martínez, Graciela Borges, Alfredo Casero, Fabio Posca, Julieta Díaz y Pepe Cibrián, entre otros. La particularidad de la película es que dentro de ese elenco de grandes figuras aparece un debutante, nada más y nada menos que Pepe Cibrián, un talentoso del teatro que a los 67 años se animó a un nuevo desafío profesional como es debutar en el séptimo arte. La historia se centra en una catedral gótica, donde funciona un singular restaurante que ofrece una sola mesa. Todas las noches, una última cena. Cuatro historias protagonizadas por esos grandes personajes que prometen romper la taquilla nacional, tal como lo vienen haciendo los filmes argentinos Relatos salvajes y El clan.

 

Cibrián, en primera persona. Previo al estreno nacional, El Sol dialogó con Pepe Cibrián sobre el desafío planteado en su vida profesional a los 67 años, sus proyectos y su visión de la industria cinematográfica nacional, entre otros temas. “Ha sido una experiencia única, mi primera vez en cine y mucho de eso se lo debo a Marcos Carnevale, un director muy inteligente, de esos que te conducen al camino que desean y que uno, siendo actor, debe ser humilde y acceder, de lo contrario cerrar la puerta e irse. La verdad es que trabajar con él y con el elenco de grandes figuras como Graciela, Norma, Leticia y Casero, entre tantos, fue lo que hizo que la experiencia fuera maravillosa”, manifestó Cibrián.

 

“Ya tuve la posibilidad de ver la película, en una función privada, y todos los artistas están espléndidos, y eso se debe no sólo al talento de ellos sino a la dirección de Marcos, que es impecable. Las críticas que he recibido sobre mi debut en el cine han sido muy positivas y, desde lo más humilde de mi ser, debo considerar que me veo muy bien. Marcos sacó algo de mí que la gente no está acostumbrada a ver, y eso es fantástico”, prosiguió.

 

A la hora de contar los motivos por los que tardó tanto en hacer cine, Cibrián dijo: “Hay muchas cosas, proyectos que no me han propuesto. De hecho, nadie me ofreció hacer Priscila si yo mismo no lo proponía. A raíz de esa obra y de ese personaje que tantas satisfacciones me trajo, Marcos me convocó para hacer cine. Son cosas que surgen y que se dan en la vida. Es sorprendente que a esta altura de mi vida me sigan golpeando las puertas para nuevos desafíos pero, a la vez, es maravilloso”.

 

Respecto de su debut en un género tan desconocido para él, al menos como protagonista no así como espectador, Cibrián expresó: “Nunca había hecho cine, es un mundo fantástico que me gustaría seguir transitando, porque la experiencia ha sido muy placentera, al menos así la viví con Marcos y todo el equipo. No sé qué pasará con la película, pero me tiene ansioso saber cómo esto replicará en mi carrera cinematográfica a futuro. Tengo muchas ganas de seguir transitando por este mundo, y, ojalá, los directores me convoquen. Fue una hermosa experiencia”.

 

Ante la pregunta si el desafío de El espejo de los otros fue dejar de lado su rol de director y entregarse a las órdenes de otro, respondió: “Ha sido muy cómodo, las presiones son otras. Igual creo que todos tenemos desafíos permanentemente. Yo siempre me planteo desafíos, algunos los cumplo, otros no, pero siempre están. No soñé con ser actor de cine y me llegó la oportunidad y puse lo mejor de mí para lograr un buen personaje”.
Muchos de los nuevos artistas, considerados como mediáticos, llegan por aparecer en ShowMatch y, tras su paso por ese ciclo, desaparecen, se esfuman, a diferencia de los artistas de las provincias, donde tienen que remar más para perdurar, el camino es más largo, por lo que Cibrián opinó: “Lo de Tinelli es un producto que no consumo porque no me gusta. Lamentablemente. uno se entera lo que allí pasa porque aparece en la primera plana de los diarios, pero sus figuras explotan y desaparecen con la misma intensidad. Son personas descartables, rápidamente se caen, no perduran, son personajes utópicos, no sirve de nada eso. La tinellización de la cultura es un horror y es lo que domina hoy”.

Finalmente, Pepe habló sobre el presente de la industria cinematográfica nacional: “Es muy bueno. Lo que ha ocurrido con El Secreto de sus ojos, Relatos salvajes, El clan es fantástico. Tiene que ver con que en Argentina hay muy buenos directores, hay buenos actores y buenas historias. Eso es lo que explica el éxito de las películas argentinas que son luego realizadas en otros países, en las famosas remakes”.

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