El músico nació el 23 de octubre de 1951. De la formación clásica y el descubrimiento de los Beatles a Sui Generis, Serú Girán y su carrera solista, construyó una obra que atravesó generaciones.

Charly García cumple hoy 75 años. El compositor que escribió “Rasguña las piedras”, “Los dinosaurios” e “Inconsciente colectivo” llega a este viernes con una trayectoria que ocupa un lugar central en la música argentina. Sus canciones acompañaron la adolescencia de varias generaciones, encontraron cómo hablar durante la censura y siguieron cambiando cuando el reconocimiento le habría permitido quedarse en un lugar conocido.

Dueño de un “oído absoluto”, desde muy chico mostró una relación precoz con la música y comenzó a tocar melodías en el piano. “Mi mamá me decía ‘¡sos un genio, sos un genio!’, y se lo decía a todo el mundo. Al final me lo creí”.

A los cuatro años realizó su primera presentación pública en el Conservatorio Thibaud Piazzini. “A mis señoras fans del conservatorio, las gordas que me llevaban flores, ya les gustaba mi faceta sin red. En mis últimos conciertos yo ya funcionaba en technicolor, pero no se lo había dicho a nadie. Yo ya andaba con ganas de componer así que, para divertirme, empecé a estudiar nada más que el principio y el final de la cosa. Y en el medio el famoso Kataplín-Lataplón García. La que se daba cuenta era mi maestra, y no le causaba demasiado gracia que digamos”, recordó sobre sus primeras presentaciones.

Su formación inicial fue clásica, con repertorio de compositores como Mozart, Beethoven y Chopin. A los 12 años obtuvo el título de profesor de teoría y solfeo. “Yo no sé muy bien cómo es eso de componer canciones. Sé que lo hago casi siempre desde el placer y desde una gran felicidad, y que en el subconsciente o en el inconsciente o en alguno de esos barrios ya está todo”.

El descubrimiento de The Beatles modificó su horizonte musical durante la adolescencia. “Tres discos básicos (sin ningún orden especial): el que más me gusta es el primero de los Beatles, Please Please Me: ahí aprendés inglés, sos parte del muno y no de la chacra, y tiene ‘There’s a Place’, yo con ese tema aprendí todo. Después, Highway 61, de Dylan, Revolver, de los Beatles y alguno de Pescado Rabioso, como Pescado 2 o Artaud”.

En la escuela secundaria, el Instituto Dámaso Centeno de Caballito, formó una de sus primeras bandas, To Walk Spanish. “El primer show que recuerdo haber visto fue por televisión: los Beatles en lo de Ed Sullivan, y fue deteminante para que yo decidiera ser los Beatles o algo así. Bah, no pensaba que yo pudiera ser eso, lo veía lejano, como Chopin, pero me gustaba”.

En el Dámaso conoció a Nito Mestre, con quien iniciaría una sociedad artística central para el rock argentino. Hacia 1968, ambos comenzaron a darle forma a Sui Generis. El grupo nació como una formación numerosa antes de reducirse al dúo de García y Mestre. “Eso que se llama rock nacional -nombre bastante feo pero, bueh, es lo que hay- lo inventó Litto o Tanguito o Moris. Cuando yo escuché La Balsa dije ¡yeah! y compré. Después, Almendra y Manal refinaron todo en cuanto a la palabra. Y después aparecí yo.”

Tras la separación, García participó del proyecto colectivo PorSuiGieco, junto con Nito Mestre, Raúl Porchetto, León Gieco y su pareja, María Rosa Yorio.

En 1978 nació Serú Girán, integrado por García, Lebón, Aznar y Moro. “Seru Giran nació en una isla, en los bares del Brasil, ‘elesedeando’ bajo el sol, mirando el cosmos del piripipí“, definió.

El debut homónimo del grupo presentó canciones como “Seminare” y “Eiti Leda”. “A veces creés que inventaste una gran melodía y en realidad formaba parte de una canción tuya anterior. ¿Viste que la gente tiene sueños recurrentes? Bueno, yo tengo melodías recurrentes”, explicó.

En 1982 se inicia su etapa solista con el lanzamiento de Yendo de la cama al living. “Generalmente pienso algo dormido y después, no sé… me viene toda junta la canción y veo qué le quiero poner”

En 1983 viajó a Nueva York y grabó gran parte de Clics modernos en el estudio Electric Lady, creado por Jimi Hendrix. “Hay varias razones por las que Clics es un gran disco. La más importante es que Charly tenía escritas algunas grandes canciones con letras oportunas. 1983 fue un gran momento para nuevos teclados. Charly tenía un Roland Jupiter 8 con sintetizador y un emulador y creo que las posibilidades de sonido realmente lo inspiraron, así que el álbum tenía un sonido fresco, y todo eso era nuevo para nosotros”, cuenta Joe Blaney sobre la grabación de “Clics Modernos” en Electric Lady, el histórico estudio de Jimmi Hendrix, en Nueva York.

El disco incorporó sintetizadores, ritmos bailables y una nueva estética en la carrera de Charly. “Yo soy una estrella de rock. Lo único que me diferencia de las estrellas de rock mundiales es el dinero, lo demás lo tengo: la actitud, la parada en el escenario, los televisores por la ventana. Y me pagan por eso. El rock te paga por portarte mal”.
Clics modernos quedará instalado como uno de los álbumes esenciales del rock nacional.

En 1984 lanzó Piano Bar, etapa en la que suma a Fito Páez como tecladista a su banda. En 1989 lanzó Cómo conseguir chicas, que reunió canciones compuestas en distintos momentos. En 1990 editó Filosofía barata y zapatos de goma.

En 1994 publicó la ópera rock La hija de la lágrima. Y de pasó reflexionó sobre su relación con los medios: “Me gusta usar los medios para enviar mensajes a la gente que me interesa. A Mercedes, por ejemplo. O a mi vecina, que lee La Nación. Por eso de vez en cuando les doy una nota para que mi vecina se entere un poco en qué ando”.

En 1996 presentó Say No More, que dio nombre a una nueva etapa estética y escénica de su carrera. En 1997 grabó Alta fidelidad con Mercedes Sosa, quien interpretó temas como “Promesas sobre el bidet”, “Cómo mata el viento norte” y “De mí”, entre otros.

El 3 de marzo de 2000, Charly se arrojó a una pileta desde el noveno piso del Hotel Aconcagua, en la ciudad de Mendoza. Cayó desde unos 18 metros de altura y estuvo en el aire aproximadamente 1,91 segundos. Aterrizó en la parte más profunda de la piscina (situada en el segundo nivel del edificio), saliendo prácticamente ileso. Tras el hecho, compuso las canciones “Me tiré por vos” y “Noveno B”, incluidas en su álbum Sinfonía para adolescentes.

En 2002 editó Influencia, uno de los discos más reconocidos de su producción, por el cual obtuvo el Gardel de Oro. “El problema de lo digital es que no distorsiona, es muy limpio. Y la distorsión es parte de lo que escuchamos y de nuestra vida… Mucha gente te dice que los discos suenan mejor que los CD y cuando les preguntás por qué, no saben explicártelo. No se dan cuenta, pero extrañan la distorsión, el ruido de fondo”.

En 2003 lanzó Rock and Roll YO, dedicado a su guitarrista y gran amiga María Gabriela Epumer. Tras una internación en 2008, retomó los escenarios en 2009 y realizó el mítico concierto llamado Concierto subacuático en Vélez. En 2017 regresó con Random, su primer álbum de estudio en siete años.

En 2024 publicó La lógica del escorpión, con colaboraciones de David Lebón, Pedro Aznar, Fito Páez y una participación póstuma de Spinetta. Y a propósito de gustos, dice: “No me gusta Oasis. Me parecen una recagada, pero convengamos que hay cagadas mucho peores. Son muy arrogantes. ¿Quiénes se creen que son? Escúchame, con un simple de Los Beatles hacen diez LP. Después de Nirvana dejé de escuchar a los nuevos. Lo último que me gustó es Marilyn Manson”.

Fuente: Medios