La petrolera nacional YPF aumentó un 4,5% en promedio las tarifas de la nafta y el gasoil desde este miércoles. Se trata del primer incremento que se registrará en los surtidores desde el 1 de diciembre, y la medida venía siendo analizada en las últimas semanas por el Gobierno nacional junto a la petrolera, en función de un retraso del precio en surtidores estimado entre el 10% y el 12%, según marca y producto.
“A partir de las 0 horas del día miércoles 19 de agosto, YPF realizará un aumento promedio de los combustibles a nivel país del 4,5%. Esta decisión se da en pos de avanzar con los objetivos de producción de la compañía teniendo en consideración las particularidades del contexto macroeconómico del país”, explicaron a través de un comunicado oficial.
YPF justificó el incremento de sus tarifas con el objetivo de “recomponer asimetrías históricas a nivel federal, recortando brechas entre la Capital Federal y el interior del país”. Como ejemplo resaltaron que la provincia de Jujuy está actualmente en un +7% con respecto a CABA, con el cálculo ya hecho de la logística.
De esta manera, se explicó que las naftas y las variedades de diesel tendrán un incremento porcentual mayor en la ciudad de Buenos Aires y partidos del conurbano que en el resto del país, para acortar las diferencias de valores que no tenían justificación operativa.
La situación que atravesaba la petrolera de mayoría accionaria estatal también era compartida por el resto de las compañías privadas, por lo que se descarta que durante las próximas horas empresas como Shell, Axion y Puma darán a conocer sus incrementos en porcentajes similares.
Hace una semana, el ministro de Economía, Martín Guzmán, afirmó que los precios de los combustibles de la petrolera YPF “se analizarán en el contexto de un plan integral” para recuperar el rol “estratégico” de la compañía en el desarrollo del sector energético, tanto en el segmento de la producción de hidrocarburos como en la refinación y su posterior comercialización.
La medida venía siendo discutida por el presidente de la compañía Guillermo NIelsen, y el CEO, Sergio Affronti, en distintas reuniones que mantuvieron con Guzmán, con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas y con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.
La discusión se aceleró luego que YPF dio a conocer los resultados del segundo trimestre con una pérdida neta de $85.000 millones, en el marco de los efectos de la pandemia que llegaron a retraer la demanda hasta en un 90% respecto a las semanas previas al 19 de marzo.
Tras esa presentación de resultados al mercado, Affronti consideró que los combustibles “necesitan algún ajuste” de precios para mejorar la generación de caja de la compañía, aunque admitió que se debe “evaluar el impacto” de la medida sobre la economía.
Desde diciembre la industria mantuvo precios en surtidor congelados en pesos, situación que se disimuló desde marzo cuando el avance de la pandemia hizo derrumbar a niveles históricos el precio internacional del crudo, y en consecuencia restó presión al atraso de los combustibles.
Eso generó un “spread positivo” de los precios locales comparados con lo de paridad de importación, pero esa situación cambió con la recuperación parcial de los precios internacionales de crudo hasta alcanzar los actuales niveles en torno a los US$ 45 el barril de crudo tipo brent.
