Algo pasa. O fallan los responsables de la seguridad vial o las rutas están en muy mal estado o todos son imprudentes o existe un cóctel funesto.

Mendoza en los últimos años se ha convertido en escenario de grandes tragedias cuando se habla de accidentes de tránsito. Y ya no es casualidad.

Son tantas las víctimas fatales, que el choque de febrero de 2014 entre un camión y un micro de larga distancia en la Ruta 7, en San Martín, parece más lejano que esos tres años. Aquella vez fallecieron 17 persones por culpa, en primera instancia, de un camionero que conducía a toda velocidad en contramano y, se cree, en estado de ebriedad. Pero ese dato nunca pudo confirmarse.

Hubo más responsabilidades. Los policías que desoyeron e ignoraron los llamados que alertaban sobre la agresividad con que circulaba ese camión fueron clave para el desenlace de la historia. No fueron ni sancionados ni juzgados con la severidad que el caso merecía. Y, en ese caso, la Justicia sí debería cumpir con el rol ejemplificador.

Fue una tragedia evitable, y quienes tenían el poder y las herramientas para lograrlo, no hicieron nada.

Tres años más tarde, en febrero de 2017, el vuelco de un micro de Turbus que iba hacia Chile por el corredor internacional.

Nada que discutir: el chofer pensó que podía circular a excesiva velocidad en una curva que claramente está señalizada para ser tomada muy despacio y con extrema precaución. La muerte de 19 personas sirvió para desnudar una situación crítica.

La ruta a Chile está colapsada por el tránsito permanente de vehículos de transporte de cargas, pasajeros y particulares. No hay controles suficientes y en gran parte del trayecto entre la boca del túnel internacional y el empalme con la Ruta 40 rige el instinto de supervivencia.

Videos que muestran infracciones flagrantes y testimonios de quienes padecen el abuso de camioneros y choferes de micros que no dudan en hacer pesar el tamaño de vehículo que conducen para imponerse en la ruta. A pesar de eso, los controles continúan siendo escasos e ineficientes.

La nueva noticia impacta; por la cantidad de víctimas y por la cercanía en el tiempo. Todavía estaba abierta la herida mortal que dejó el Turbus.

Algo pasó. Una vez más, para que Mendoza sea el epicentro de otra tragedia