Siguen las repercusiones en todo el mundo de las infidencias que ha publicado Wikileaks. Aparecieron informes que dicen que había ofertas de Estados Unidos para cerrar Guantánamo, incluyendo a Guantanamera, o también llamada Graciela Alfano, porque es vieja pero la siguen tocando. También reveló este sitio web que ahora es estrella mundial, desavenencias del Gobierno chino con Corea del Norte y que Evo Morales tendría un tumor muy cerca de la nariz. No se extrañe si mañana se revela que Estados Unidos pidió un informe sobre los mineros chilenos a quienes acusa de libertinos porque estuvieron setenta días adentro de una mina. No se extrañe si aparece un informe comparando la vida sexual de Putín con su apellido o declaraciones de alegría de los hinchas de Real Madrid después del partido contra el Barcelona, o revelaciones que digan que la ciudad de Damasco no tiene centro, tiene carozo, o si es cierto que el presidente de España, Zapatero, se hace poner media suela todos los días, o la cantidad de hijos que ha producido Lugo este último año, o las veces que va al baño la reina de Inglaterra (es realmente horrible pensar en eso, pero, bue…) , o si se ha comprobado realmente que las Islas Vírgenes son vírgenes, o si Kelso Kake piensa contratar otra vez a Ricardo Fort para el próximo Carrusel, o si Gardel murió o no en Medellín, o si es cierto que Maradona le hizo un gol con la mano a los ingleses, o por qué causa Batman lo abandonó a Robin. Todo puede ser, cualquier cosa puede aparecer en las próximas publicaciones de Wikileaks. Por supuesto, Estados Unidos habló de que las publicaciones eran ilegales y hasta terroristas, pero el sitio sólo publicó informes que hablan de la actitud para nada ética de ese gobierno y las empresas que lo apoyan. La pregunta es ¿es verdad que Estados Unidos se inmiscuye de tal manera con personas, instituciones y gobiernos del mundo entero? Pues si es verdad, no hay daño en revelarla, en todo caso, hay daño en quien produjo esa verdad, hay un comportamiento para nada ético en quien generó el suceso, aunque a Estados Unidos, la ética le importa menos que la atmósfera. De todos modos, ya Interpol busca a Julián Assange, el padre de la muchacha. Vuelve a repetirse la vieja historia y a cobrar vigencia aquella advertencia: no maten al mensajero.
Wikileaks
Siguen las repercusiones en todo el
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