Alumnos del último año de 10 escuelas técnicas volvieron a clases presenciales este martes, en el inicio de una prueba piloto que impulsó el Gobierno de Mendoza para avanzar en el regreso a las aulas luego de varios meses de aprendizaje virtual. Tanto los jóvenes como los profesores regresaron de forma voluntaria.

En total son 307 estudiantes que se organizaron en aulas burbuja de hasta 10 personas y al llegar a las escuelas encontraron un escenario que se repetirá en cada establecimiento a largo del año que viene: líneas en el suelo para señalar el distanciamiento, compañeros con barbijo y recipientes de alcohol en gel en cada sala.

Una de estas pruebas se realizó en la escuela 4-062 4-062 Juana B. A. de Cortés, en San Roque, Maipú. Al ingresar, los alumnos tuvieron que limpiarse los pies con lavandina, colocarse alcohol en gel y utilizar guardapolvo, cofía, barbijo y guantes.

Una alumna expresó que en los últimos meses y como consecuencia de la pandemia, “no pudimos disfrutar todo lo que tuvimos que disfrutar”, destacando que se perdieron “muchas experiencias” propias de la edad.

Por su parte, un docente manifestó que “eran tantas las ganas de volver que lo hicimos voluntariamente”. El profesor también relató que estuvo pendiente de los chicos “sin horario” durante la etapa de virtualidad y ahora tendrá que dividir el tiempo entre los que siguen en casa y los que volvieron a la escuela en forma presencial.

“Todos tienen ganas de volver”

El titular de la Dirección General de Escuelas (DGE), José Thomas, aseguró: “Todos tenían ganas de estar acá, todos tienen ganas de volver, de alguna u otra manera”. Y destacó “la alegría” de los chicos de sexto año que realizarán las prácticas profesionalizantes y “podrán egresar con este último trabajo”.

“Se ve un gran trabajo de celadores, la escuela está impecable”, destacó el funcionario. “Creo que es un primer paso para entender esto que nos va a tocar vivir el año que viene. Es una nueva forma de estar en la escuela”, agregó.

El funcionario detalló que “empezamos por escuelas que tenían más condiciones, segundo que más pedían, tercero lo que el protocolo pedía: los chicos llegan caminando, en movilidad propia, viven en la cercanía, alejados de centros urbanos. En todas las que trabajamos la aceptación es del 100%. Todas quieren tener un grado de presencialidad”, concluyó.