La tormenta registrada este jueves en el Gran Mendoza aplacó en parte las sofocantes temperaturas que se registraron durante las últimas jornadas en la provincia.
El Parque General San Martín fue uno de los puntos donde más agua corrió durante la tarde. Los ciudadanos que allí se encontraban no pudieron evitar filmar la transformación de las calles del pulmón verde en ríos.
Pero hubo otro fenómeno que se dio tras la lluvia y el granizo: con un asfalto caliente, el agua de lluvia se evaporó y se condensó apenas por encima del suelo, formando una “niebla” en distintos lugares del parque.

Los bloques de granizo que quedaron en el suelo también tuvieron su parte: el aire caliente recorre la superficie fría y se satura, dando paso a otro tipo de proceso de formación de niebla.
La niebla por evaporación (o niebla por advección fría) se forma por el movimiento del aire frío y estable sobre una masa de agua mucho más cálida. La evaporación de la masa de agua cálida satura el aire frío que está encima; el vapor de agua se condensa en el aire frío, lo que produce la “niebla de vapor”.
Algunos ejemplos son la advección de aire relativamente cálido y húmedo sobre el mar a menor temperatura (“niebla marina”) o sobre la tierra cuando la superficie está helada o cubierta de nieve.

