Al mismo tiempo que estaba siendo televisada y transmitida por el canal de YouTube de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza la sentencia contra los curas abusadores y el ex jardinero, los 11 ex alumnos que fueron claves para que se destapara el horror del Próvolo, estuvieron de pie en el recinto, observando la traducción del intérprete.

Al conocerse las altas condenas para Horacio Corbacho (61), Nicola Corradi (83) y para el empleado Armando Gómez (51), los chicos rompieron en llanto y se aferraron a sus familiares, después de haber transitado tres largos años en la búsqueda de Justicia.

Para D.L (28), “esto no es un final, sino un comienzo, estoy muy contenta y siento un gran alivio”, expresó.

A su lado, Ariel su papá, uno de los voceros de la Red de Sobrevivientes de Abuso del Próvolo, con una visible emoción manifestó: “No estamos festejando nada es un alivio para nuestro corazón, porque ahora se sabe quiénes son los culpables y quiénes son las víctimas”.

Mientras su esposa contenía a su hija, el hombre recordó que al principio todo el mundo dudaba de la veracidad de las denuncias y que hasta los intérpetes fueron cuestionados.

Que todo el mundo se contagie. Porque lo de Mendoza fue un ejemplo”, reiteró.

Paola González, otra de las mamás que desde el inicio de la causa estuvo en cada marcha y visibilizó el caso Próvolo, aseguró estar satisfecha por la condena y que ahora espera que “todos los que hicieron daño a los niños reciban su castigo”.

González se refirió a los otros dos juicios que quedan por delante contra la monja Kumiko Kosaka y a la otra investigación que tiene como acusadas a la ex apoderada Graciela Pascual, a la monja Asunción Martínez, a ex directivos, a una cocinera y a una psicóloga.

Ahora nos queda por delante seguir luchando por los niños abusados y por las personas con discapacidad”, añadió.

Daniel Sgardelis, denunciante principal de Corradi en La Plata, confió que se volverá a su ciudad con la alegría por todo lo que pasó en Mendoza, sentando un precedente para causas similares.

Ahora que se pudran en la cárcel, es lo único que esperaba. Una condena justa”, remarcó Mariela, mientras entre lágrimas abrazaba a sus dos hijos, ex alumnos del Próvolo.

“Volver a ver a estas personas fue muy crudo, escuchaba la sentencia y lloraba de bronca y de felicidad, porque a estos curas no los voy a ver nunca más y sé que no van a salir nunca más mientras tengan vida”, agregó Cecilia, mamá de otros dos chicos víctimas

Los sacerdotes acusados por abusos sexuales y corrupción de menores en el Instituto Próvolo, fueron condenados a 45 y 42 años de cárcel y el ex empleado recibió una pena de 18 años.

El histórico veredicto fue dictado por los jueces Carlos Díaz, Mauricio Juan y Aníbal Crivelli al cumplirse tres años desde que salieron a la luz las primeras denuncias y se destaparon los hechos que tuvieron repercusión mundial.

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