No hay dudas de que México es un destino turístico codiciado, por lo menos, a mí me gustaría mucho conocerlo, por Teotihuacán, por Chichén Itzá, por tanta historia, a nosotros que sólo conocemos Concón, Chile, nos gustaría mucho conocer Cancún, México. También por los mariachis, aunque últimamente han proliferado tanto los mariachis en Mendoza, que hasta es posible escuchar La Virgen de la Carrodilla, en tiempo de corrido mexicano.

    Ustedes me dirán entonces ¿por qué acusan a los legisladores que fueron a México si tal vez no lo conocían, pobres?. Algunos dicen que porque fueron un montón, y para llegar a algún convenio de algo, no hace falta un montón. Como si fuera un contingente de políticos. A los viejitos del Pami los mandan en verano a La Rioja y en invierno a Tierra del Fuego, en cambio, a los políticos los mandan a México y con los gastos pagos. Dicen que gastaron 50.000 pesos.

    No es mucho si tenemos en cuenta lo que gastamos en garparle al Club de París, pero claro, comparado con el sueldo de un padre de familia tipo, tipo desastre, es una suma considerable. Lo que es más notorio es que bien no se sabe a qué fueron. Dicen que fueron a tratar temas de trabas arancelarias para productos de Mendoza y temas de integración regional, que son temas que le corresponde tratar a la Cancillería y al Mercosur. No lo resuelven los legisladores de una provincia. Algunos critican también la oportunidad en la que se hizo el viaje, cuando en medio de una crisis de seguridad el Poder Ejecutivo intentaba armar el pato social, para ver quién pagaba el pato.

    Y de vuelta, cuando ya estaban en nuestra Mendoza, sin tequila a mano, y sin tapas mexicanas, se la agarraron con los periodistas a los que calificaron de ignorantes. Los periodistas no somos sabios, que eso quede bien claro; los legisladores, tampoco, pero es nuestro deber saber, y transmitir ese saber a quienes son los destinatarios de nuestra gestión: el pueblo, exactamente el mismo pueblo al que representan estos legisladores turistas. En definitiva, no importa el monto, importa la actitud y, en este caso, mejor no lo tratemos en tablas, mejor pasemos a un cuarto intermedio. Los pasos perdidos del salón famoso, a veces no están tan perdidos, se encuentran en el Distrito Federal, México. ¿comprendido, cuate?.