A lo largo de la cuarentena, Mendoza tomó el riesgo de ir estableciendo autorizaciones paulatinas en la tensión existente entre economía y salud. Esto permitió mitigar de alguna manera el impacto, pero a su vez requirió de los mendocinos una mayor cuota de compromiso con el otro para evitar los contagios.
Ahora, el Gobierno provincial autorizó los eventos masivos al aire libre, además de flexibilizar el horario de circulación en la vía pública. Se trata de un nuevo paso hacia la “nueva normalidad”. La cuestión, sin embargo, es que la responsabilidad de los ciudadanos será proporcional a las autorizaciones que se están otorgando.
No hay que olvidar que todavía hay circulación comunitaria del virus y que, al menos por el momento, los datos oficiales están reflejando una tregua respecto a la cantidad de casos y a la positividad. La vacuna, más allá de los anuncios oficiales, todavía no llega a nuestros brazos y, por ende, las únicas herramientas que tenemos para luchar contra el Covid siguen siendo la distancia social, el tapaboca y el simple detalle de lavarse con jabón -o alcohol en gel- las manos, sobre todo, cuando circulamos por la calle.
El relajo social puede llevarnos a un rebrote, lo que obligaría a un retroceso en las políticas y, con ello, que la economía en delicado equilibrio se resienta nuevamente. No hay más margen. La libertad sigue exigiendo de nosotros un mayor cuidado hacia el otro.
