No es sólo aquí, en nuestra Mendoza, sino en todo el país. Ya se la veía venir más destartalada que olla después de un cacerolazo, pero la realidad ha abofeteado a los comerciantes ligados a esta actividad. A tal punto que en algunos negocios ya han comenzado, en pleno enero, en los primeros días del año, a promocionar liquidaciones de verano. Antes estas comenzaban cerca de marzo, ahora, como va la mano, van a empezar antes de que el verano comience.
Apenas llevamos un mes de verano, pero la mano viene muy mal. La ocupación hotelera no pasa de 40% y con esto no sólo no pintamos la pieza, sino que vamos a tener que demoler algunas. El turismo se había transformado, en los últimos años, en una gran fuente de ingresos en las llamadas temporadas altas, que a Mendoza le toca dos veces, cuando el sol y cuando la nieve. Pero este año se ha venido en banda como granizo de un kilo y nada hay que atenúe la caída.
Ya sé, no solamente ocurre en nuestra provincia, también es preocupante, para los que se preocupan por este asunto, las situaciones de la costa atlántica, donde ahora te alquilan casas por lo que tengás y te dan vuelto, y también en otros lugares como Córdoba, donde están tirando muñecas inflables al agua de modo que los arroyitos serranos se vean un poco llenos.
Llámelo usted crisis internacional, crisis nacional, olfato de la gente, lugares del extranjero que convienen mucho más económicamente, pero lo esperado está muy lejos de lo que tenemos entre manos.
A lo mejor, convendría que el Gobierno realizara una promoción del tipo “si el día está nublado, usted no paga el alojamiento”. No, no, con las lluvias que hemos tenido, sería peor el remedio que la enfermedad. O, tal vez, lo que más convenga es adelantar la Fiesta de la Vendimia, que suele llenar las plazas hoteleras, y en vez de hacer tres noches, hacer 25 noches. Claro que uno podría cansarse un poco de escuchar la Marcha de la Vendimia, pero, bueno, vale el intento. Si viene Cobos y participa de la elección, ¿dirá otra vez mi voto no es positivo?
Turismo
No hay nada que hacerle, la temporada no mejora. Quiero decir, la temporada de turismo.
