Dicen que cuando Mermando de la Rúa –porque no es Fernando es Mermando– era presidente fue a una escuela a llevarles juguetes a los niños, y el director de la escuela le dijo: “Doctor, usted les trae juguetes a los niños y los niños hace seis días que no comen”. “¡Ah, no! Si no comen, no hay juguetes”, contestó él. El escándalo más grande de ese gobierno, si es que se puede llamar así, fue la compra de votos en el Senado en abril del 2000 para que se aprobara la ley de reforma laboral. Fue cuando entró a funcionar la célebre Banelco del mendocino Flamarique. Todavía no ha sido bien aclarado el asunto, pero yo creo que con diez o quince años más, la Justicia lo resuelve. No hay que apurarse, dijo la tortuga, subiendo el Aconcagua. Pues bien, el fantasma de aquella afrenta a la democracia vuelve a cernirse esta vez sobre la Cámara de Diputados de la Nación. Algunos diputados, y fundamentalmente diputadas, hicieron saber que habían sido tentadas a votar el proyecto del oficialismo. Llamada telefónica: “Hola Cintia, ¿cómo estás mi amor? Mirá te llamo para ver si votás a favor de nosotros. A cambio te aprobamos el proyecto que vos quieras, te regalamos un almanaque del 2011 con los nuevos feriados, y una foto autografiada de Moyano en calzoncillos. Bueno, si querés unos pesitos, vos dirás”. Hasta ahora no pasa de denuncias mediáticas y de una sospecha que ya tiene pedido de investigación judicial. Yo no creo, che, ¿Cuándo el soborno ha tenido éxito en nuestro país? ¡Por favor! A ver si los diputados van a estar dispuestos a cambiar su voto por algunos milloncitos más. Además, no creo que el gobierno actúe de esta manera cuando ha dado muestras suficientes de respetar el disenso y la opinión contraria de sus adversarios políticos. Somos un país inmaculado que nunca ha dado motivos para que se concretaran estas acciones antidemocráticas. Ahora, la Justicia va a investigar, pero, bueno, si como dijimos, han pasado diez años sin que se sepa nada del supuesto soborno en el Senado, seguramente en el 2021 sabremos algo sobre el supuesto soborno en diputados. Mientras tanto, la tortuga sigue subiendo el Aconcagua.
Soborno
Todos recordamos aquellos tiempos
de De la Rúa, por desgracia. A
de la Rúa le dicen palito de yerba,
nada en el mate
