Serio, científico y decente. Así definió Alfredo Cornejo la aplicación de la técnica de fracking en Mendoza y la vigencia del decreto que la reglamenta; específicamente, en materia de control ambiental.
El gobernador le dedicó apenas unos segundos al conflicto que más lo incomodó desde que asumió en diciembre de 2015. Sobre todo, porque Cornejo suele elegir qué peleas dar. Lo hizo con los sindicatos estatales y lo hizo con buena parte del Poder Judicial. Pero dentro de sus planes, pelearse con los ambientalistas no estaba al menos dentro de sus objetivos inmediatos. Por eso, tanto él como sus funcionarios quedaron en off side, hasta que llegó la reacción.
Por supuesto, el mandatario no iba a ningunear el tema. Fue apenas un pasaje en el discurso de Apertura de Asamblea Legislativa. Redobló la apuesta y dijo que la Provincia está aplicando la técnica de estimulación hidráulica para explotación de hidrocarburos no convencionales dentro de los parámetros contemplados desde el punto de vista ambiental para no provocar ningún tipo de daño.
Mientras en los alrededores de la Legislatura se concentraban manifestantes anti-fracking, Cornejo aclaraba que la normativa vigente no se trató de una decisión unipersonal, sino que fue el resultado del consenso con profesionales de diferentes áreas, y que incluye un sistema de control de alta calidad.
En los días previos a la llegada de Cornejo a la Legislatura hubo una seguidilla de hechos vinculados con protestas contra el fracking que amenazaron con generar más que un corte de ruta. Incluso, generó discordia dentro de la alianza de gobierno. Hubo preocupación. Y cuando parecía que el reclamo subía de decibeles, la situación recobró la calma.
