El tiempo que los malvivientes pasan en prisión tiene el objetivo de que se reinserten en la sociedad y dejen de delinquir una vez que cumplen su condena, sostienen los especialistas en la materia. Algunos, tal vez, se alejan del mundo del hampa al salir, y otros, en cambio, reinciden en las actividades ilegales.

En medio de estas dos posibilidades, están los que al quedar libres padecen una suerte de adicción al delito. Ese es el caso de Emanuel Adolfo Reale Flores (30), quien salió del penal en abril tras purgar su “castigo” por un robo y en cinco meses volvió a ser acusado. Pero, esta vez no se trataba de un solo hecho, sino que estaba sospechado de cometer 12 asaltos, todos en poblado y en banda.

El sujeto, que fue capturado a mediados de setiembre, reconoció su autoría en los atracos en los que fue marcado ante el fiscal Robos Agravados –ahora Robos y Hurtos– Galdo Andreoni. Su representante legal acordó un juicio abreviado inicial con la fiscalía y, finalmente, se realizó el miércoles en el Quinto Juzgado de Garantías, a cargo de Marcos Alberto Pereira.

La defensa pactó con el representante del Ministerio Público 14 años de encierro por la docena de asaltos cometidos y el juez condenó.

Sus descuidos y la captura

Entre agosto y principios de setiembre, una serie de asaltos perpetrados en comercios y hoteles de Ciudad y alrededores, llamaron la atención de los pesquisas, principalmente porque en todos los hechos se repetía un personaje.

El sujeto fue registrado en algunas oportunidades por cámaras de vigilancia, siempre con el rostro al descubierto. Además, dejaba sus huellas dactilares por doquier en las escenas, explicaron en su momento sabuesos que participaron en la pesquisa, quienes lo describían como un maleante “descuidado”.

Pese a que todos los asaltos fueron cometidos en grupo, la investigación se centró en el negligente sospechoso que, sin querer, les dejaba pistas a los detectives. Una serie de análisis a las pruebas recolectadas por la Policía Científica en dos minimarkets asaltados permitieron identificar al sujeto: se trataba de Emanuel Reale, tal como informó El Sol en setiembre.

A partir ahí se empezó a realizar un seguimiento al entonces ex reo, oriundo de Las Heras en domicilios de familiares de Reale Flores, principalmente en la localidad de El Borbollón. Sin embargo, no lo encontraron en esa zona.

Días después, los sabuesos recibieron el dato de que el malviviente sospechaba que estaban tras sus pasos y se había ido a Lavalle, donde vive su madre. Finalmente, fue Personal de Unidad Investigativa Departamental Capital (UID), el que, tras un rastrillaje, logró dar con el prófugo la mañana del domingo 12 de setiembre, en el citado departamento norteño.

A Reale Flores lo sorprendieron mientras andaba en una moto que figuraba con pedido de secuestro por un robo. Además, a la hora de ser aprehendido, se resistió y luego le encontraron un arma de fuego entre sus prendas. El maleante no dejaba de complicarse.

Tras su captura, quedó a disposición de Andreoni, quien dos días después lo acusó por robo agravado por ser en poblado y en banda, en doce ocasiones.

El prontuario

Reale Flores, llegó al mundo el 21 de febrero de 1984 y durante su última estadía en las calles vivió en un domicilio de Pascual Segura al 1300, aunque su familia es de El Borbollón.

Su expediente policial fue inaugurado en setiembre del 2002 con un robo en tentativa. Pero, tras ese episodio debieron pasar varios años para que cayera nuevamente en las garras policiales y fue en septiembre del 2010 cuando se lo acusó por un robo simple en Las Heras.

Más cerca en el tiempo, en diciembre del 2015 fue detenido por personal de la Comisaría Décima por no respetar la Ley Policial provincial (6.722), al no querer presentar su documento cuando fueron a identificarlo. Mientras que casi un años después se le inició una causa por tres denuncias de amenazas simples.

Finalmente, el día de su última detención se le sumó una acusación por portación ilegítima de arma de fuego en concurso real con encubrimiento simple, en concurso real con resistencia a la autoridad. Dos días después se le agregaron las 12 causas por robo agravado en poblado y en banda, por las que terminó condenado, nuevamente.