No se trató de un atraco veloz, sino todo lo contrario. Los delincuentes se tomaron su tiempo para reducir a las víctimas y encerrarlas en un baño. Luego, con la llave de cada vitrina, fueron desvalijando cada sector de la casa de celulares ubicada en Rivadavia 221, en pleno microcentro. Así, los delincuentes se alzaron con decenas de equipos completos por un valor que supera los 30.000 pesos, según la denuncia.
El hecho, que ocurrió durante la tarde del sábado, fue vivido en carne propia por tres personas, el encargado y dos clientes, quienes en ese momento justo estaban realizando compras en el local. Todas las víctimas fueron encerradas en la pequeña habitación y recuperaron la libertad una vez que la policía se hizo presente en el domicilio.
ATACADOS Y ENCERRADOS.
La agradable tarde del sábado provocaba que en el microcentro miles de mendocinos pasearan por las distintas arterias. Los comercios estaban repletos, pero esto no fue obstáculo para dos sujetos armados que, sin temer ser observados por algún transeúnte, irrumpieron en el local de venta de celulares de calle Rivadavia. Apenas ingresaron al local desenfundaron sus armas y apuntaron a todos los presentes, quienes no podían entender lo que estaba ocurriendo. Bajo amenaza, las tres personas fueron llevadas hasta un baño que está ubicado en la parte trasera del edificio.
Allí, los malvivientes encerraron a los damnificados y comenzaron a alzarse con todos los elementos de valor que tenían a su alcance. Incluso, arrebataron el dinero en efectivo que había en la caja. Con todo el tiempo disponible, la dupla de asaltantes se movilizó por todos los rincones pero advirtió que gran cantidad equipos telefónicos estaba diseminada en las vitrinas. Ante esto, uno de los delincuentes volvió al baño donde estaban prisioneras las víctimas y obligó, a punta de pistola, al encargado a que le entregara las llaves de las estanterías.
Todo esto se desarrollaba, cuando por la vereda pasaban cientos de personas. De esta manera, los maleantes se alzaron con más de 40 equipos completos y hasta causaron destrozos en algunas vitrinas que no pudieron abrir. Tras permanecer algunos minutos en el interior del comercio, decidieron huir como si nada hubiese pasado. Al salir del local se mezclaron con los transeúntes y ya fue imposible dar con su paradero. Las víctimas dieron aviso al Comando Radioeléctrico y en cuestión de segundos varios efectivos llegaron al lugar.
Sin embargo, en vano fue la alerta a todas las unidades del microcentro sobre dos sujetos sospechosos, ya que los delincuentes nunca fueron capturados. Así las cosas, las víctimas fueron trasladadas hasta la Oficina Fiscal Nº1 de Ciudad, donde radicaron la denuncia y explicaron a los investigadores lo sucedido. Por la mañana de ayer, uno de los encargados del local volvió a la dependencia para ampliar la denuncia.“ Una vez que hicieron el arqueo, vinieron a explicar con más detalles todo lo sustraído durante el atraco”, lanzó una fuente de la investigación, quien luego afirmó que “hasta el momento no hay rastros de los autores del hecho”.
