No debe ser fácil ser la hija de la presidenta. Y mucho menos fácil ser hija del presidente y después hija de la presidenta. Florencia Kirchner ha dado muestra de que algunas cuestiones que rodean el protocolo y las formalidades de todo gobierno la tienen bastante sin cuidado y pretende hacer la vida de una niña normal, aunque ella sabe que no es normal, que todas las miradas están sobre ella cuando sale, y más cuando tiene que salir rodeada de esos patovicas de trajes y anteojos negros que ofician de custodios.
Ha mostrado algunos signos de rebeldía, por ejemplo, su manía de trascender por internet creando blogs a los que sube fotografías de su vida cotidiana, cosa que despertó el desagrado de su madre, quien, para que abandonara esos hábitos, le regaló un Mini Cooper. ¿No sé si se acuerdan? Se lo regaló cuando Florencia todavía no tenía edad para conducir.
Este año la acompañó a su mamá por el viaje que hizo a Egipto para ver momias y pirámides, posiblemente viejas, y regodearse con los testimonios de la cultura de aquellos que nunca iban al frente, o por lo menos siempre posaban de perfil. Claro, seguramente, tanto viaje, tanto esperarla a su mami, porque me imagino que su mami, si bien puede hacer esperar a todos los presidentes para sacarse una foto, lo propio puede hacer con su hija, tantos famosos en su vida, a la niña se le trastocan los tiempos y se les confunden los deberes.
Porque se ha llevado todas las materias del polimodal. En setiembre, ya en setiembre, se quedó libre por faltas y deberá apechugar con todas ahora en diciembre y en febrero. En el Instituto Lasalle, sin embargo, están sorprendidos, porque la hija de la presidenta Cristina Fernández no se presentó a ninguna de sus fechas de examen.
Lo que más sorprendió a las autoridades fue que la joven faltó al acto de fin de curso del jueves 4 de diciembre. Uno piensa: la hija de la presidenta debe dar el ejemplo, porque, si no, la deja mal a su madre. Si la madre no puede encarrilar correctamente los estudios de su hija, ¿cómo diablos va a encarrilar al país? En fin, no todos pueden ser hijos de Sarmiento. No todos.
