Puede la política separar a dos personas irremediablemente y volverlas a juntar indivisiblemente a la vuelta de la esquina. Los afectos en política son más fugaces que una lluvia de verano. Usted lo conoce a Cobos. Cobos es parecido al padre de Mafalda. No podemos decir que tenga un perfil bajo, porque tiene una nariz lo suficientemente desarrollada como para producir estornudos de largo alcance. Fue gobernador de nuestra provincia, se lo recuerda mucho por lo que hizo en…, en…., en… Bueno, se lo recuerda mucho. Quien lo impulsó a la gobernación fue su predecesor, Roberto Iglesias, que lo sacó de la Universidad Tecnológica Nacional porque, bueno, para un ingeniero no hay nada mejor que otro ingeniero. Néstor Kirchner, el único caso en el mundo de alguien que gana una elección para presidente con el 22% de los votos, lo llamó a constituir una fórmula pluripartidaria, y Cobos aceptó entusiasmado por lo que le ofrecía la vida: pasar de enseñar derivadas e integrales en un aula sin tizas a ser el vicepresidente de la República Argentina. La fórmula fue Cristina-Cleto y ganaron por un abultado margen de votos que no existieron, digo esto porque ahora una gran mayoría de los argentinos que entonces los votó hoy dice que no los votó. Pues bien, el radicalismo, ante esta fuga ideológica, si es que las ideologías aún existen, lo echó a Cobos, pero lo echó de por vida. Lo que viene a demostrar que, para el radicalismo, la vida dura tres años. Porque el Cleto y todos los que se encletaron en su diáspora hacia el peronismo fueron recibidos otra vez como auténticos radicales, con el aditamento, o si ustedes quieren, el agravante de que hubo aplausos, gritos, vítores, abrazos, lágrimas, efusividades tremendas. Los mismos que habían despotricado contra él, que lo habían denostado públicamente, que lo habían llamado traidor, ahora lo recibían con los brazos abiertos, el corazón palpitante y una empanada en cada mano. El que fue despedido con insultos regresó con gloria. Por fin volviste, te extrañábamos, la vida sin vos era terrible, todos lloraron tu ausencia, mirábamos tu foto todos los días y pensábamos “cuándo volverá”. Y adelante radicales / adelante sin cesar / que ya el Cleto está durmiendo / en su cuna radical. Así es la política, los enemigos que hoy despreciáis bien pueden ser los buenos amigos de mañana. Ya hace tiempo que Cobos no se escribe con k, ha vuelto a ser escrito con “ce” de correligionario. En los todos los partidos existe un comité de ética partidaria, digo yo, ¿no se le podría hacer un juicio ético al comité de ética?
Regreso con gloria
Dicen que la política es el arte de lo
imposible; también podríamos
decir que la política es el arte de lo
incoherente
