Es preocupante el crecimiento de la violencia escolar en nuestro país. Ha habido casos muy comentados por la prensa que destacan el problema con títulos de catástrofes.Peleas entre alumnos, discriminación, enfrentamientos con los docentes, agresiones a docentes, son algunas de las formas que adopta esta violencia, que parece ir en franco crecimiento. Si seguimos así, los padres van a aconsejar a sus hijos, nene, no vayas por lugares oscuros, no vuelvas caminando de noche y, fundamentalmente, no vayas a la escuela.
Se está tornando peligroso el asunto. Hay que hacer algo dijeron los integrantes de la DGE, siglas de Declaramos Grandes Estragos, no, no, Dirección General de Escuelas. Todos sabemos que una de las instituciones escolares más reconocida por los alumnos, más anhelada es la institución del recreo. Ese espacio de libertad entre dos segmentos de enseñanza que está hablando de la confianza que tienen los chicos por su situación, que ellos creen en lo que les está ocurriendo, porque yo recreo en mi seño, recreo en la directora, recreo en la celadora y fundamentalmente recreo en el recreo. Recreo viene de recrear en el sentido de divertir, deleitar, alegrar.
Y claro, en el recreo se produce el jolgorio de gritos, empujones, corridas, jueguitos, charlas, filitos, que ahora se han visto invadidos por coscorrones, trompeaderas, insultos y mojadas de oreja a modo de desafío. Entonces fue cuando la DGE pensó en organizar los recreos. Para evitar que los patios escolares sean espacios de riesgo, se han de organizar actividades lúdicas, el elástico, las bolitas, el ajedrez, las figuritas, las damas, el dominó y otros elementos.
La cuestión es tenerlos ocupados a los purretes cuando los purretes no están ocupados. Y de esto habrán de encargarse los profesores de Educación Física, si es que alcanzan, y si es que los jerarquizan como se debe. Así que el recreo, que siempre fue un despiole de niños en estado silvestre, ahora se va a transformar en una actividad organizada para ejercer el control sobre ellos.Ya han aparecido graffittis en las paredes de algunos colegios con la firma de la Sociedad de los alumnos libres que dicen: el recreo es recreo; no enseñanza. El recreo no se negocia. El recreo no tiene reglas. Déjennos ser niños por un rato. La idea parece que va a traer cola, pero no precisamente cola para entrar a la escuela.
