Para un radical no hay nada peor que otro radical. ¡Cómo se pelean los radicales, por favor! Si no hay internas, se sienten más desconcertados que Rabino en Palestina. Hace meses que venimos escuchando que Cobos sí, que Cobos no, que Cobos ni, que Iglesias puede ser otra vez, Iglesias es muy devoto. Que hay que sacar un Cornejo de la galera. Es mejor Jaliff en mano que Fayad volando.
¿Qué hizo Sanz aparte de los afiches? Se pelean los radicales, llevan la disputa en sus cromosomas y, a veces, juegan al golf sin pelotita. Como les ocurrió en el 2007, cuando ya el Biffi se estaba probando una banda de talle XL, apareció Kelso Kake con el afiche pregunten en Malargüe y los dejó no con la banda, sino en banda. Les gusta discutirse a los radicales, se juntan para ponerse en desacuerdo y, a veces, van a golpearle la puerta al vecino, como el Cleto, por ejemplo, o a veces vuelven con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi cien, como el Cleto, por ejemplo.
Encontrar una fórmula que satisfaga a todos les es más difícil que comer maníes con guantes de box. Las líneas internas que tienen son numerosas. Pero, como la línea es una sucesión de puntos, son los puntos los que pesan. Y entonces, están los iglesistas, los cobistas, los alfonsinistas, los cornejistas, los fayadores, hay para todos los gustos. Eso sí, hay que reconocerles que mantienen su discurso de renovación de las filas del partido para darles paso a los nuevos dirigentes que están esperando encontrar un lugar para demostrar sus condiciones.
Por eso, han elegido la fórmula Iglesias-Jaliff, dos pibes de la política, que jamás han ocupado cargos oficiales, bueno, salvo Iglesias, que ya fue gobernador, y bueno, salvo Jaliff, que ya fue vicegobernador. Ah, pero en los demás cargos la juventud radical ha logrado meter a los siguientes dirigentes: Buá, ya me voy a acordar. Por lo menos se dejarán de pelear ahora que han logrado un acuerdo.
No se la juegue, mi amiga, estos muchachos son capaces de pelearse por el cargo de director de Irrigación o por el cargo de jefe de Maestranza de la Casa de Gobierno. Iglesias y Fayad, ahí está la fórmula de este partido que no sé por qué ha dejado de usar la boina blanca. Algunos dicen que fue en la Revolución del Parque, allá en 1890 cuando los partidarios de la Unión Cívica, plegados a la revolución compraron en un comercio vecino algo para cubrir del frío sus cabezas.
Lo único barato que tenía el comerciante eran boinas blancas. Se transformó entonces en un símbolo de los sublevados y, luego, en un símbolo del radicalismo. Ahora ya no se usan. ¿Se habrán olvidado del frío los radicales o se habrán olvidado de que, alguna vez, fueron revolucionarios?
