Existen en el interior de las venas gran­des, unas válvulas que ayudan al bombeo de retorno de sangre desde las piernas para arriba. Su función también mejora caminando o corriendo porque los músculos de la pantorrilla al contraerse y relajarse ejercen de ‘exprimidor’ y ayudan a sacar la sangre no oxigenada bombeándola hacia el corazón. Por esta razón, cuando permanecemos sentados mucho rato en actividades sedentarias (sobre todo en verano) el bombeo natural de las válvulas venosas no es completo y viene muy bien caminar y correr. Algo diferente es entrenar y competir. Al intervenir alguna gran vena, nuestra capacidad de bombear la sangre no oxigenada es menor.

Los corredores con várices intervenidas están en clara desventaja y deben cuidar el tipo de zapatillas, no abusar del asfalto y evitar los momentos más calurosos del día para entrenar o competir. Por eso es aconsejable dejar algún día por medio sin entrenar, y cuidés mucho los estiramientos y ejercicios de movilidad articular del tobillo cuando terminés de entrenar o competir, para así evitar la congestión de pantorrillas (lo cual puede llevarte quince o veinte minutos). La distancia larga en asfalto no es lo más aconsejable.