Estoy más preocupado que Horacio Guaraní tomando yogurt. Es que noches atrás tuve una pesadilla. Soñé que la Plaza de Mayo estaba llena de gente, multitudes encima, al lado y debajo de otras multitudes. Era un multituderío. Había banderas, pancartas y vendedores de afiches de Perón y Evita en el 46. De pronto, el locutor oficial anunciaba la presencia del presidente de la República y en el balcón de la Rosada aparecía…¡ Hugo Moyano! Entonces, la gente comenzaba a cantar: ¡La vida en un camión! ¡La vida en un camión! Me desperté agitado y transpirado.

    Eran las cinco de la madrugada. Inmediatamente lo llamé a mi psicólogo, que mencionó algunas actividades de mi madre que yo desconocía. Después me escuchó pacientemente entre ronquidos y al final me dijo: “El problema es que no sea una pesadilla, sino una premonición”. No pude dormir. Prendí el televisor y lo vi a Gian María Volonté. Estaban dando La clase obrera va al paraíso. Me levanté, me preparé un jugo de naranja, necesitaba vitamina C de CGT.

    Comencé a leer el diario para distraerme y lo primero que leo es que Piumato, el segundo de Hugo Moyano, dijo vía Twitter: “En este ispa parece que pueden hacer política cantantes, actores, deportistas, vedetes, profesionales, ama de casa, empresarios, coimeros, parientes, jueces y fiscales, escritores, curas, rabinos, payasos, narcos, periodistas, apropiadores, apropiados pero sindicalistas NO.

   Los sindicalistas le venimos bien a la política cuando las papas queman, tenemos que poner el cuerpo, la cara, los hue….pero participar NO”. Ya era hora de irme a trabajar, me vestí , salí y mientras caminaba por la Peatonal me pregunté ¿se habrá roto el romance Gobierno- CGT? ¿Era un romance o un matrimonio por conveniencia? ¿Las palabras de Piumato son palabras de un miembro del sindicalismo o de un miembro de una corporación? ¿Habrá leído Cristina lo que dijo el encumbrado dirigente?

    Llegué al trabajo preocupado, el Chino Zabala me empezó a hablar de Huracán Las Heras, pero yo estaba en otra. Le pregunté: “Chino, ¿se puede echar a un jugador por llevarle la contra al director técnico?”. Y el Chino me contestó: “Echarlo de la cancha, no, pero el técnico puede sacarlo del equipo cuando quiera”. Pensé entonces, Cristina puede hacer eso en cualquier momento, pero el problema es ¿quién le queda en el banco? ¿Ah?