Es menos pintoresco que el chileno pero se puede jugar más con el agua, disfrutar más de las olas.
Pero, el tipo es previsor, sabedor de que su sueldo no le da para una casa con parque en Cariló, por ejemplo. Buscó con paciencia las mejores ofertas de alquiler y optó por Mar del Plata, porque es una ciudad pulsuda donde las posibilidades de hallar mejores precios es más alta que en otros lugares.
Pero fue más precavido todavía, dijo: “En temporada alta van a cobrar precios exorbitantes, posiblemente en euros, por lo tanto, nosotros no vamos a caer en la trampa. Nos vamos a ir de vacaciones en temporada intermedia, quiero decir para las fiestas de fin de año, y entonces conseguiremos precios mucho más accesibles”. Y así hizo, y en algunos aspectos la pegó, porque las playas no estaban del todo llenas, porque los restaurantes todavía no habían aplicado la tarifa deglutidora, porque no le fue difícil encontrar estacionamiento a metros de la arena que iba a usar para asentarle su espalda al planeta. Y se vino chocho el 1 de enero con diez días bien disfrutados y a un precio mucho menor de lo que él calculaba que le iba a salir la incursión de haberla hecho en plena temporada.
Pero cuando llegó de vuelta se enteró de que los precios de la temporada habían bajado tanto que eran inferiores a los que él pagó cuando no estaban de temporada. Entonces, el tipo se frustró.Había pagado más en diciembre que si hubiese ido a veranear en enero. No se pueden hacer cálculos. Es que la temporada en la costa argentina viene más floja que baldosa puesta en 1925, y las inmobiliarias no se ven abarrotadas de gente que pide, clama, ruega, por un departamento, aunque sea en el noveno piso sin ascensor. La demanda es escasa y entonces ya el precio no lo ponen las inmobiliarias, sino el poco público que accede a ellas.
–“¿Cuánto tiene para gastar?” –“Y, mire, no paso de los mil doscientos”. –“Está bien, trato hecho”.Hay que adecuarse a las circunstancias, y las circunstancias dicen que tanto por la gula de los propietarios como por el éxodo de argentino hacia otros países, nuestra costa no ha sido tan requerida este año. Algunos están cobrando los mismos precios que en el verano del 2008. El tipo previó todo, lo único que no tuvo en cuenta fue que él vive en Argentina.
Precios bajos
Al tipo le gusta el mar argentino.
