A poco de cumplirse un mes de la histórica sentencia que condenó a 42 y 45 años a los curas del instituto Próvolo por violar a niños sordos en Mendoza, el Vaticano eliminó el secreto pontificio en las causas de abuso sexual, mediante el cual los sobrevivientes de los abusos sexuales del colegio religioso podrán conocer al estado de las causas canónicas de Nicola Corradi (83) y Horacio Corbacho (61).

El abogado querellante, Sergio Salinas evaluó que a partir de ahora se abre esta posibilidad, aunque resaltó que “la Iglesia incumplió con su deber de informar lo que pidió la Justicia mendocina y deberá responder por eso”.

“Que el Vaticano mande toda la información de los abusos en el Próvolo a Mendoza. De lo que pasó en Verona, de lo que ocurrió en La Plata que está elevado a juicio y de lo que tiene con respecto a los hechos en la provincia”, disparó el representante de la Asociación para la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos, Xumek.

Salinas se refirió a la presentación iniciada contra el instructor enviado por el Vaticano, Dante Simón, en 2017 por la presunta falta de colaboración con la causa penal.

“Lo que está haciendo el papa Francisco es una decisión interna que en nada cambia lo que se está investigando en Mendoza, que fue no remitir las actuaciones canónicas“, apuntó.

Cómo debe hacerse operativo en Mendoza 

El abogado especialista en Derecho Canónico, Carlos Lombardi explicó que para que ese cúmulo de datos estén disponibles para los sobrevivientes de abuso, “es el Arzobispado, en este caso de Mendoza, el que debe gestionar la información y de manera expedita”.

El letrado ha sido litigante en las causas de daño moral contra esta institución y donde se ponía en tela de juicio el proceder de este organismo ante los casos de abuso sexual.

“Es el arzobispo el que debe instrumentar cómo el Vaticano hará saber a las víctimas el proceso de sus causas, si lo hará de manera electrónica, o adónde habrá que solicitarlo físicamente. Si no es así, seguiremos como hasta ahora”, dijo el asesor legal de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico.

“Ahora se sienten acorralados”

Ariel Lizarraga, papá de una las víctimas y principal denunciante de los sacerdotes del Próvolo analizó: “Se eliminó el secreto que ahora todos saben, ese secreto que venían ocultando durante décadas y que reveló mi hija con la primer denuncia que se pudo esclarecer”.

También puso énfasis en todos los años que demandó la investigación y la preparación de los chicos para sostener las denuncias y enfrentar las presiones que tuvieron todo este tiempo.

“Ahora se sienten acorralados en el Vaticano y toda la comitiva cómplice de los abusos sexuales que ocultaron la verdad con el manto eclesiástico de la corrupción“, recalcó.

“Hay que investigar a las instituciones religiosas”

Julieta Añazco, una activista y referente de la organización Iglesia Sin Abusos que vivió en carne propia esta tragedia cuando tenía siete años en La Plata, ponderó la importancia de este cambio pero reclamó que a partir de ahora, “se debe investigar qué pasa en el interior de las iglesias, en los monasterios y en las parroquias”.

“El fin del secreto pontificio es algo que los sobrevivientes de abusos eclesiásticos de todo el mundo venimos esperando desde el 2014, cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) recomendó al Vaticano su abolición. Es un paso relevante y a la vez nos asombra que sea un día después de que el sacerdote Eduardo Lorenzo se suicidara a punto de ser detenido por una causa de esta naturaleza”, destacó.

Finalmente, Añazco abogó por la creación de un organismo dedicado a la investigación de estos hechos, que esté por fuera de las leyes canónicas: “Un departamento del Estado que controle a los sacerdotes, para que no se juzguen entre ellos”.