Buenos días, a pesar de todo. Hablábamos días atrás del asombroso afecto, sentimiento, amor o, como quiera llamarle, que tienen algunos perros con sus dueños. Pero, también deberíamos hablar del afecto, sentimiento, amor o, como quiera llamarlo, que tienen algunos dueños con sus mascotas. Caserta es una ciudad de Italia a la que usted puede acceder si conduce para San Rafael y se vuelve de golpe a Nápoles. Caserta tiene un palacio real fantástico donde nunca se desarrolló el Festival de Rock de Río. En esa ciudad vivía una mujer, anciana ella, a quien se le ocurrió morirse de una manera definitiva. La señora tenía plata y le dejó toda su fortuna, algo así como dos millones de euros, a su amado Chicco, un chihuahua que pasó a ser el perro más rico del mundo después del hot dog. ¡La alegría que tenía el perrito! Hizo declaraciones a la prensa y dijo que iba a dejar de tener una vida de perros y se iba a dar los lujos que antes no había podido. Y los detalló: se va a comprar un collar de brillantes, como Oyarbide con el anillo; instalará un sauna en la cucha; va a hacer azulejar el árbol de su patio y colocará un mingitorio; va a concurrir por primera vez al festival de Cannes. Dijo en una parte de su ladrilocución: “He sufrido tanto tiempo a las pulgas que ahora quiero disfrutar de una de ellas, La Pulga Messi. Además, expresó que se va a comprar la colección completa de las series de TV Lassie y Rin Tin Tin; va a contratar a un cocinero chino, más precisamente pequinés, para que le prepare aderezos orientales para ponerle al Dogui. También está entre sus planes leer libros que hablen de sus congéneres, como La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa; Los perros hambrientos, de Ciro Alegría; Ojos de perro azul, de García Márquez, y El coloquio de los perros, de Cervantes. Construirá en su patio un monumento a la perra Laika, otro para Scooby Doo y otro para Snoopy. Va a venir a Argentina a conocer al Perro Videla y al Perro Santillán, y en Mendoza tratará de entender la palabra choco. Después pasará unos días en Can-Cun. Ante la pregunta de los periodistas reunidos en Caserta, el flamante perro millonario aclaró que a sus ahorros los va a depositar en el Banco de Can Berra y para su custodia personal va a contratar a cuatro perros de policía. Afirmó que va a tratar de eliminar, con Green Peace, todas las fábricas de cohetes de su zona, así no tiene que pasar una noche de perros en Navidad. Se mostró contento por su nueva situación económica y dijo: “He tenido que ladrar mucho para comer, porque a nosotros nunca nos ha ido bien, y si no recuerden el refrán sobre la necesidad, que tiene cara de nosotros”. Al final, dijo que, cuanto más conoce a los perros, más admira a los hombres. Después, sonriente, se fue a comprar una platea para ir a escuchar a Parió la Choca.