El mundo no sabe qué hacer para bajar sus costos o, en todo caso, los empresarios sí saben que hacer para ganar más. La crisis económica –porque, no sea cosa que por el virus empate, H1N1, nos olvidemos de que estamos en crisis económica– ha agudizado el ingenio de algunos.
Sabido es que hay cosas que son muy difíciles, como por ejemplo tomar mate con una bombilla maciza, escupir para adentro, tomar un plato de sopa en una montaña rusa, fumar por la oreja, afeitarle el bigote a una estatua, agarrar un taxi en día de lluvia o viajar parado en un taxi. ¿Usted se imagina viajar parado en un avión? Digo del lado de adentro no sobre las alas, que sería un tanto peligroso.
Es algo que no hubiéramos imaginado hace un tiempo y sin embargo es algo que puede hacerse realidad. La aerolínea irlandesa Ryanair, que es líder en Europa entre las aerolíneas de bajo costo, estudia que parte de sus pasajeros viajen prácticamente parados. Le encargó a la Boeing que estudie posibilidades reales de la instalación de los materiales necesarios para que esto se concrete. Claro los pasajes van a ser baratísimos, incluso están pensando en dejar subir a los pasajeros con una heladerita de telgopor con sanguches de milanesa y huevos duros para no darles de comer nada durante la travesía. ¿Se imagina usted un viaje a Europa, por ejemplo, habría que preguntarles a ciertos funcionarios que han viajado últimamente, doce horas de “dorapa”? Doce horas de pie pueden llegar a cansar a cualquiera. Ni en micro y a Buenos Aires aceptamos ir parados y ahora le entró la paradez a las empresas de aviones.
Así que, con tal de reducir costos, puede que ocurra que, en el futuro, los celulares vengan de cartón, el papel higiénico también, ¡Ay!, los departamentos tengan la cocina adentro del baño, y los televisores sean una sábana colgada. La cuestión es bajar costos a toda costa.
Que no se enteren de esto los gobiernos nuestros porque pueden darse cuenta de que el mayor costo operativo que tienen son los empleados y entonces… la Raquel Blas va a tener que moverse mucho, y algunos trámites van a tener que ir a hacer a Buenos Aires, en avión, esperemos que no sea de parada.po y sin embargo es algo que puede hacerse realidad. La aerolínea irlandesa Ryanair, que es líder en Europa entre las aerolíneas de bajo costo, estudia que parte de sus pasajeros viajen prácticamente parados.
Le encargó a la Boeing que estudie posibilidades reales de la instalación de los materiales necesarios para que esto se concrete. Claro los pasajes van a ser baratísimos, incluso están pensando en dejar subir a los pasajeros con una heladerita de telgopor con sanguches de milanesa y huevos duros para no darles de comer nada durante la travesía. ¿Se imagina usted un viaje a Europa, por ejemplo, habría que preguntarles a ciertos funcionarios que han viajado últimamente, doce horas de “dorapa”? Doce horas de pie pueden llegar a cansar a cualquiera.
Ni El mundo no sabe qué hacer para bajar sus costos o, en todo caso, los empresarios sí saben que hacer para ganar más. La crisis económica –porque, no sea cosa que por el virus empate, H1N1, nos olvidemos de que estamos en crisis económica– ha agudizado el ingenio de algunos. Sabido es que hay cosas que son muy difíciles, como por ejemplo tomar mate con una bombilla maciza, escupir para adentro, tomar un plato de sopa en una montaña rusa, fumar por la oreja, afeitarle el bigote a una estatua, agarrar un taxi en día de lluvia o viajar parado en un taxi. ¿Usted se imagina viajar parado en un avión? Digo del lado de adentro no sobre las alas, que sería un tanto peligroso.
Es algo que no hubiéramos imaginado hace un tiemen micro y a Buenos Aires aceptamos ir parados y ahora le entró la paradez a las empresas de aviones. Así que, con tal de reducir costos, puede que ocurra que, en el futuro, los celulares vengan de cartón, el papel higiénico también, ¡Ay!, los departamentos tengan la cocina adentro del baño, y los televisores sean una sábana colgada. La cuestión es bajar costos a toda costa.
Que no se enteren de esto los gobiernos nuestros porque pueden darse cuenta de que el mayor costo operativo que tienen son los empleados y entonces… la Raquel Blas va a tener que moverse mucho, y algunos trámites van a tener que ir a hacer a Buenos Aires, en avión, esperemos que no sea de parada.
