Algunos de quienes practican esta saludable gimnasia acuática afirman que “nadar se parece a volar”, debido que cuando una persona se encuentra en el agua, el peso de su cuerpo parece reducirse considerablemente a la vez que aumenta su movilidad.

Otros expertos afirman que los seres humanos “somos como peces en el agua”. Puede afirmarse que vivimos en una gigantesca pecera, la atmósfera terrestre, debido a que el aire que respiramos y en el que estamos inmersos, tiene las características de un fluido, aunque no lo veamos ni toquemos.

Sea como sea y dejando de lado tanto las apreciaciones subjetivas como las comparaciones exageradas, lo que sí está comprobado es que la natación beneficia la salud física y mental.

Es uno de los deportes más completos, puede practicarse sin límites de edad y reúne los beneficios característicos de todas las demás actividades físicas. Se trata de un ejercicio que se realiza sin impactos, implica a los grandes grupos musculares y pueden practicar las personas que no pueden realizar otros deportes.

Nadar con regularidad también contribuye a reducir la tensión arterial y el nivel de colesterol en la sangre, a retrasar la desmineralización de los huesos y a mejorar el consumo de oxígeno por parte del organismo. Además, al reducir los depósitos adiposos en el cuerpo, ayuda a perder peso.

Buena para el cuerpo y la mente En el terreno psicológico la natación reduce el estrés y la ansiedad, eleva la autoestima, al mejorar el aspecto, movilidad y vitalidad del cuerpo, y también levanta el ánimo, ya que induce la liberación de endorfinas, unas sustancias que segrega el cerebro y son conocidas como “hormonas del placer”.

Crol, braza, mariposa, espalda. Hay diferentes estilos de natación, pero todos te benefician. Estas son sólo algunas de las innumerables ventajas de hacer ejercicio dentro del agua:

-Aumenta la movilidad. Un cuerpo sumergido hasta el cuello se libera del 90 por ciento de su peso, hasta el pecho, del 65 por ciento, y hasta la cintura del 50 por ciento. Eso consigue reducir la presión sobre las vértebras, el impacto sobre las articulaciones y se consigue una mayor facilidad para mover el cuerpo.

-Mejora las enfermedades. La natación en piscinas de interior ayuda a las personas asmáticas, ya que la humedad y la temperatura templada favorecen la ventilación pulmonar, y en general a la gente con artrosis, porque permite ejercitarse sin sobrecargas la articulaciones.

Asimismo favorece a las personas con piernas hinchadas o “pesadas”, debido a problemas circulatorios, ya que activa el flujo sanguíneo, oxigena el organismo y el agua produce un “efecto masaje”.

-Más ejercicio con menos esfuerzo. El agua posibilita una libertad de movimientos que no permite el trabajo “en seco”, pero al mismo tiempo hace trabajar los músculos porque ofrece una resistencia mayor que la del aire. Hace falta desarrollar más energía para avanzar moviendo brazos y piernas en el agua.

-Es buena para la espalda. Numerosos traumatólogos recomiendan nadar a los pacientes con dolores de columna, porque la natación ayuda a desarrollar de forma armónica la musculatura vertebral y abdominal. Al fortalecerse los músculos de la espalda, se “fija” mejor la columna vertebral. Además, al nadar en posición horizontal, los discos de la espina dorsal, no tienen que soportar la presión y el peso del cuerpo.