Una camada de grandes jugadores, que iban a ser la base de triunfos importantes y trascendentales en Godoy Cruz Antonio Tomba, eran amoldados por Alberto Garro en los últimos años de la década del noventa.
Se adaptaban los más jóvenes como Manuel Villalobos, Alejandro Abaurre, los hermanos Hermes Rubén y Osvaldo Almeida, Carlos Moya (que estudiaba el secundario en Liceo Agrícola), Rafael iglesias, Cristian Vargas con más experimentados como Mario Yañez, Ciriaco Zapata, Oscar Pereyra. Para fines de 1988 Daniel Oldrá se había ido a River Plate. Y a mediados del ’89 fueron a buscar suerte Hermes Rubén Almeida y Carlos Daniel Moya, a Boca Juniors.
En la Liga Mendocina se producía una final entre el Tomba y la Lepra para definir al campeón del torneo General de 1989. El 17 de noviembre Godoy Cruz, tras 21 años (desde 1968) sin lograr el título, consiguió consagrarse al igualar 1-1 y luego vencer por penales. Uno meses antes ya se habían instalado en Buenos Aires, Moya y Almeida.

En 1990, el Tomba logró dar otra vuelta olímpica al vencer en el desempate por el primer lugar a Huracán Las Heras, con un tanto de Juan Alejandro Abaurre.
Moya y Almeida se fueron a Boca
Desde Buenos Aires los muchachos pedían noticias inmediatas de su querido Godoy Cruz. El Xeneize era dirigido por Carlos Aimar y buscaba quebrar la racha sin títulos que se alargaba de aquel campeonato Metropolitano de 1981 con Diego Maradona.
En un partido amistoso frente a Tigre, el 27/9/1989 hacía su aparición en la primera de Boca (ganó 1 a 0) un mendocino de 20 años llamado Carlos Moya (nació el 2/5/1969), aunque el debut oficial fue el 8 de abril de1990, por el torneo 89-90 ante Newell’s. Boca formó con Navarro Montoya; Stafuza, Simón, Marchesini y Soñora; Giunta, Marangoni y el mendocino Ponce (también surgido en Godoy Cruz); Itabel, Graciani y Latorre. Fabián Carrizo ingresó por Soñora a los 24’ ST y luego Carlos Moya por Marangoni a los 33’. Iba ganando Boca 2 (Ponce e Itabel) a 1 (Berizzo) y el partido se suspendió restando 1 minuto.
Almeida en tres partidos fue incluido en el banco de suplentes pero no entró en ninguno de esos partidos de Primera división.

En el torneo siguiente, en el segundo semestre del ’90 se jugó el Apertura y Moya tuvo continuidad marcando la punta izquierda de la defensa. También aparece de titular el explosivo Gabriel Batistuta haciendo delirar a los hinchas de Boca. En el ’91 se produce la llegada del uruguayo Oscar Washington Tabárez a la dirección técnica y allí el equipo Xeneize gana el torneo invicto con 13 victorias y 6 empates, con 32 goles a favor y sólo 6 en contra.
Moya recordaba años después que “me conquisté a la hinchada en un partido frente a Newell’s en La Bombonera, cuando se me iba el jugador que yo marcaba y se disponía a tirar un centro y me tiré y se lo tapé de cabeza. Todavía recuerdo los gritos de la gente”.
Ese torneo Clausura 1991 “lo ganamos jugando en forma muy ofensiva con la dupla Latorre-Batistuta haciendo diferencia adelante. Pero se los llevaron a la Selección Argentina, a la Copa América, en Chile (Argentina salió campeón con Basile como DT) y no los tuvimos para las finales de la temporada con Newell’s (campeón del Apertura ’90)”. Ganaron un partido cada uno y los rosarinos se quedaron con el título por penales.
Jugó la Copa Libertadores 1991, cuando el Xeneize quedó eliminado en semifinales con Colo Colo en Chile, en un partido con escándalo, agresiones en la recordada mordida del perro policía a Navarro Montoya.
En 1992 llegaría su primer título profesional con Boca con la obtención del Apertura coincidiendo con la incorporación de Alberto Márcico, que venía de Toulosse, de Francia. El mendocino no jugó tanto y comenzó a ser titular Abramovich, pero integró ese gran plantel y además entabló amistad con Márcico. Siempre se habló de la división del plantel en donde algunos estaban del lado de Navarro Montoya (Palomas) y otros con Márcico (Halcones).
Carlos recordaba que “Alberto pasaba por mi casa para ir a las prácticas. porque le quedaba de paso, traía una costumbre de su paso francés: llevaba una conservadora pequeña y antes de los entrenamientos sacaba una botellita pequeña de champagne y se la tomaba”.
Boca ganó la Copa Máster de Supercopa 1992 pero Moya no jugó esos partidos aunque estaba en el plantel.
Con ese equipo Moya ganó la Copa de Oro Sudamericana 1993 al superar a San Pablo y Atlético Mineiro, de Brasil. La disputaban los equipos que se habían consagrado campeones de las cuatro competencias continentales más importantes en el año anterior: la Copa Libertadores, Supercopa Sudamericana, Conmebol y Copa Máster de Supercopa.

Moya en su vida privada se asoció a Márcico y otros compañeros en un emprendimiento inmobiliario. Contaba “Comprábamos terrenos baldíos o de construcciones viejas y deshabitadas le hacíamos la propuesta a una empresa constructora, que ponía el material y el trabajo para levantar edificios. Al terminar nos quedábamos con un departamento cada uno”.
El 17 de diciembre de 1994 se despedía Boca, en partidos oficiales, en la derrota frente a Gimnasia de Jujuy por el torneo Apertura ’94. Con la incorporación de Carlos Mac Allister, a Moya, lo pusieron menos y lo corrieron para jugar de marcador central, en algunos partidos. Se iba del club con 112 partidos oficiales (107 de titular) y dos títulos.

Pero su último partido fue precisamente en el estadio Malvinas Argentinas, de Mendoza, por la Copa de Oro. El 26 de enero de 1995 igualó con San Lorenzo 0 a 0. El DT Silvio Marzolini formó a Boca así: Navarro Montoya; Soñora, Medero, Moya y Mac Allister; Pico, Fabián Carrizo, Roberto Acuña y Márcico; Rubén Da Silva y Carranza. También ingresaron Bogado y Fabio Márquez. Había completado un total de 130 partidos (oficiales y amistosos) con la camiseta de Boca. “Cuando me fui de Boca a Banfield, Diego Maradona, que se incorporaba en esos días, me habló para que no me fuera. Él no me conocía y tuvo ese gran gesto conmigo”.
Moya pasó a Banfield en donde jugó 30 partidos entre el ’95 y ’96 y luego tuvo un paso fugaz por Deportivo Español (1 partido en 1997). Su carrera futbolística lo trasladó a Happoel Beer Sheva (Israel), tuvo un paso por Ferro (18 partidos), y después jugó en Granada de España, durante tres temporadas saliendo campeón del grupo IV de la 2ª B y llegó a octavos de final de la Copa del Rey 00/01 dejando en el camino a equipos como el Villarreal, Recreativo de Huelva y siendo eliminado por Atlético de Madrid. Jugó un año en Melilla y en la U.D. Maracena (cuatro temporadas) en donde finalizó su carrera activa como jugador con 38 años.
Se recibió de director técnico y se adaptó a la vida en familia en Granada. Dirigió en la tercera división a Arenas de Armilla. En su vuelta a Argentina, hizo contacto con varios clubes en donde hizo su aporte en el cuerpo técnico y además para hacer de nexo en la representación de jugadores.

En Boca estuvo trabajando en las divisiones inferiores como captador de talentos viajando por varias provincias y moviéndose como reclutador en Cuyo. Su vida se divide entre Argentina y Granada gozando con tranquilidad que el fútbol le dio. Tuvo la posibilidad de vivir en forma profesional durante 20 años y supo invertir.
