Uno pensaba que con semejante palizón que recibió el Gobierno nacional en las elecciones se iban a producir cambios mayúsculos o con mayúsculas, quiero decir de nombre, que Cristina iba a vociferar: “¡Vos inútil, te vas ya mismo! ¡Vos, no te hagás el desentendido, me presentás ya nomás tu renuncia! ¡Vos, bueno para nada, andá agachándote que yo me pongo los botines de fútbol y tomo carrera!” Pero no hubo tal cosa, che. Hubo algunos cambios, pero no pareció la otra cara de la derrota, sino el maquillaje de la derrota.
“Vos dejá eso y vení acá”, “vos que estabas ahí ahora te vas a sentar acá”. Poco para los siniestros pronósticos de nuestros gobernantes que iban a ocurrir si perdían. Uno de los que ascendió al podio de los ministerios es Amado Boudou, que suena como Vudú, o sea, suena como la religión de algunos pueblos de América caribeña, sobre todo Haití, y puede ser bueno, porque nuestra economía está yacente y el vudú tiene capacidad para resucitar a los muertos, eso sí el tipo va a andar por todos lados hecho un zombie. Tal vez lo hayan nombrado por su nombre, no por su apellido, porque su nombre es amado, y miren que es difícil amar a un ministro de Economía, ni sus esposas se animan. Pues bien, dentro de estos grandes cambios que propuso el Gobierno, el que todo el mundo esperaba que se fuera o fuese se quedó lo más pancho y con mostaza. Me refiero al inefable Guillermo Moreno, el secretario de Comercio y su directa influencia en el INDEC.
No debe haber una persona más resistida en el ambiente oficialista que Moreno, pero a la altura de D’Elía le digo, o a la altura de Moyano, le digo. Y, sin embargo, ahí está el vago, firme como rulo de estatua. Inclusive, el ministro Vudú dijo que lo que pasaba era que Moreno tenía mala prensa. ¡Pobrecitu el Morenitu! ¿Así que tiene mala prensa? ¿Lo atacan las rotativas, Morenitu? ¿ Le hacen buba las cámaras de televisión? ¡ Por favor! ¡ Ahora va a resultar que a las cifras del INDEC las maneja APTRA, Asociación de Periodistas de Televisión y Radio de la Argentina. Por favor. En fin, como diría Martín Fierro: “Uno piensa que un moreno Es un señor medio duro Que a veces con mucho apuro Al gobierno se hace el bueno Yo creo que más que moreno Es casi castaño oscuro.”
