Los pibes están en casa, nunca en vacaciones anteriores había ocurrido que los niños estuvieran totalmente en casa, enormemente en casa, enteramente en casa. Y afuera anda la gripe A. ¿Qué hacer? ¿Y si prolongan todavía más las vacaciones? ¿Qué cuernos vamos a hacer con ellos? No hay caso, cada vez tenemos que esforzarnos más los padres para satisfacer el mundo de los niños, es más, cada vez tenemos que estar más atentos para entender el mundo de los niños.

   Antes, los pibes se iban al baldío a jugar al fóbal o las pibas se juntaban portando muñecas a jugar con sus vecinas en la vereda, ahora es peligroso, por la seguridad por un lado y por la gripe por otro. Estamos rodeados, vamos a terminar no saliendo de adentro de casa ni de adentro de nosotros mismos. ¿Qué hacer? La computadora ayuda, pero tampoco es cuestión de desligar toda la responsabilidad en internet, que tiene sus espacios no aptos para culillos, vamos, usted señor bien lo sabe.

   Entonces, un poquitito de películas. Pero en el video no reponen con la velocidad con que los niños consumen, entonces, ver la misma película 76 veces seguida ya no los motiva. Llevarlos a ver un espectáculo no es salida porque hasta Piñón Fijo levantó los suyos. Salir a dar una vuelta para que respiren aire puro es salir de la ciudad, porque aunque no esté la gripe, no va a encontrar aire puro en la ciudad salvo en las gomerías y chupando la manguera de un compresor.

   La lectura es un buen pasatiempo, pero, bueno, no digamos que los niños de esta época son muy adictos a la lectura, de pantalla sí, pero no de libros, por ejemplo. A lo mejor es buen momento para que descubran los beneficios de un Juan Ramón Jiménez, de un Horacio Quiroga, de una María Elena Walsh. Algo hay que hacer con ellos. Y el problema es que uno no tiene tiempo, ¿vio?

   Mi mujer que labura, yo que laburo, los abuelos que ya no están para seguirles el tren a los pibes. Es un problema, che. Entonces uno se da cuenta de la importancia que tiene la escuela en la vida cotidiana. La escuela no solamente educa, la escuela nos los saca de encima varias horas por día, y entonces es cuando uno reza por el retorno, a San Sarmiento y a Santa Rosario Vera Peñaloza.