Todos los iniciados en la religión habrán oído hablar de los cuatro jinetes del Apocalipsis. Es un escrito que pertenece al Nuevo Testamento y que se le atribuye al apóstol Juan. En una parte del texto aparecen los cuatro jinetes, tipos malos que prometen destrucción, muerte y plagas. Según los intérpretes de las sagradas escrituras, estos jinetes están montados sobre corceles que los identifican: el caballo rojo representa la guerra; el negro, el hambre; el verde o amarillento, la enfermedad, y el blanco, la muerte.

    Si uno se detiene a observar el simbolismo de los jinetes, deberá aceptar que desde que se escribió el Nuevo Testamento hasta la actualidad la cosa no ha cambiado mucho. Me puse a pensar que Mendoza también tiene cuatro jinetes apocalípticos. Estos son: el granizo, la helada, el zonda y los temblores. Cualquiera de ellos causa estragos y produce daño.No dice el libro del Apocalipsis cómo el hombre puede contrarrestar la acción de los caballeros del mal, tal vez porque supone que esa lucha es la que le corresponde a la humanidad en su proceso de evolución.

    Por lo tanto, tampoco sabemos los mendocinos cómo contrarrestar la cosa, porque tanto los tachos de fuego para la helada como los aviones de la lucha antigranizo o los simulacros de sismo aparecen como paliativos para amortiguar la furia, pero no son soluciones. Mendoza tiene sus cuatro jinetes del Apocalipsis.Me pregunta un amigo cuál es el color del caballo de los políticos… No sean tan insidiosos.