La envidia y la ira no son buenas consejeras, y mucho menos si las siente  una reina. En el año 2005 ocurrió un hecho que, a pesar que se intentó mantener en secreto, trascendió las paredes del hotel donde se hospedaban las 17 candidatas.

Según los rumores, una reina departamental le destrozó a tijeretazos el vestido a otra, ingresando a escondidas en la habitación en la que la víctima tenía guardados todos sus vestidos.

Y no fue cualquiera la prenda que le rompió, sino aquella que usaría la soberana el día de la Vía Blanca, la noche en que, dicen, se define quién será la nueva reina nacional.

Si bien no se dieron a conocer los nombres (al parecer la reina envidiosa pudo mantener el anonimato), se supo que la coordinadora de la joven propietaria del vestido destrozado sufrió un ataque de nervios.