El caso de Marcelo Marzola el maipucino que falleció presuntamente por una intoxicación alimenticia conmocionó a la provincia. Las altas temperaturas, la contaminación cruzada y descuidos a la hora de preparar la comida pueden conducir a la muerte. “No nos arriesguemos a poner en la mesa de nuestra casa un alimento de riesgo”, indicaron desde el Gobierno.
Si bien la Justicia aún no determina si alguno de los ingredientes utilizados para hacer la comida que ingirió Marcelo Marzola y sus seis mascotas causaron los decesos, la intoxicación por alimentos es común y puede traer graves consecuencias.
En diálogo con El Sol, el bromatólogo Daniel Rabino, jefe del Departamento de Higiene de los Alimentos reconoció que “cualquier intoxicación alimentaria puede terminar de la peor manera”.
Los cuidados
En ese sentido, el profesional indicó que uno de los principales problemas que se presentan están vinculados con la temperatura “no sólo en la manipulación del alimento, sino durante la preparación y posteriormente también”.
“Es un tema serio”, advirtió y aseguró que durante el verano se incrementa más el riesgo debido a que los alimentos “no son estériles, tienen microorganismos”, por lo tanto a temperatura ambiente, estos se pueden multiplicar.
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“No sabemos cuáles tenemos ni cuántos, entonces la posibilidad de una intoxicación alimentaria se va incrementando”, resaltó.
Al respecto, indicó que estos microorganismos no están presentes sólo en los alimentos, ya que las personas con sus prácticas pueden sumar más.
Es por esto que, al momento de manipular los alimentos, es fundamental el lavado de manos y de los utensilios que se van a utilizar.
También se debe prestar atención a la calidad de la materia prima, al mantenimiento de la cadena de frío, a la cantidad de comida que se va a elaborar y a cómo se la va a almacenar en la heladera (preferentemente en un recipiente chico que permita una rápida salida del calor).
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A su vez, es menester evitar las contaminaciones cruzadas, es decir, productos crudos con cocidos. No sólo en la heladera, sino también en los utensilios que se utilizan para manipular un pollo crudo, por ejemplo, higienizarlos antes de usarlos para trocear el alimento cocido.
Otro punto a destacar es evitar, tanto la presencia de mascotas, como roedores e insectos en la zona donde se manipulan los alimentos.
“Mientras menos de estas cosas respetemos, la probabilidad de que tengamos un incidente alimentario es cada vez mayor”, dijo Rabino.
La calidad de los alimentos
Con respecto a la calidad de la materia prima, el bromatólogo resaltó la importancia de que los productos que se adquieran provengan de la formalidad, o sea de un establecimiento habilitado. A tal fin, debe estar rotulado con el RNE (Registro Nacional de Establecimientos) y RNPA (Registro Nacional de Productos Alimenticios), en ambos casos se identifican como números de 8 cifras.

“Un producto sin rótulo es clandestino, desconozco su origen y le estoy dando de comer a mi familia algo que desconozco. Después viene el problema cuando estamos en el hospital, con un niño internado con un síndrome urémico hemolítico o con otro tipo de enfermedad. Nos lamentamos: ‘por qué habré comprado esto’. Eso nos lo tenemos que preguntar todos los días cuando vamos a buscar alimento”, remarcó.
¿Pueden consumirse los productos después de su vencimiento?
Con respecto a la fecha de caducidad de los alimentos, Rabino fue tajante: “Hay que respetarla” y explicó que los elaboradores colocan justamente ese día porque hasta ese momento el producto es apto para consumo. A partir de allí deslindan su responsabilidad sobre la calidad del mismo.
“Un día después del vencimiento no tengo a quién reclamarle que ese alimento es apto para consumo o no y el elaborador, que es quien pone la fecha, dice que hasta ese día está bien. No me puedo arriesgar y consumirlo dos días después tres días después”, remarcó.

Las conservas caseras
La tradición de realizar conservas caseras en las familias mendocinas proviene, sobre todo, de los antepasados europeos y se mantiene hasta la actualidad.
Estos productos, según indicó Rabino, son “de muy alto riesgo” porque pueden producir botulismo. Al respecto, refirió que se recomienda seguir los consejos de los organismos oficiales como el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) para su elaboración.
“Hay que tener cuidado. La concepción que conserva casera es casera y para mi casa. No es para vender ni para sacar a la calle, porque estoy asumiendo yo una responsabilidad”, sostuvo Rabino.
En ese sentido, acotó que al desconocer la procedencia de esta conserva casera las personas no saben bajo qué condiciones higiénicas se elaboró, los ingredientes utilizados o la calidad de la materia prima.

El botulismo puede derivar en la muerte. Según el especialista, en la provincia se dan entre uno y tres casos al año. El problema con esta enfermedad es que la conserva puede estar contaminada con la espora que la generará y producirá la toxina.
Sin embargo, estos microorganismos que producen la intoxicación alimenticia no alertan al producto, por lo que la persona no sentirá sabor u olor raro.
Otra intoxicación que puede derivar en la muerte se da a través del síndrome urémico hemolítico (SUH) que “puede matar a un niño, tenerlo con diálisis de por vida o en una lista de trasplante renal”, detalló el funcionario público.
Según la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) en Argentina se registran alrededor de 350 casos de SUH al año.
Los alimentos asociados a esta enfermedad, según el organismo nacional, son las carnes picadas sin cocción completa, salame, arrollados de carne, leche cruda sin pasteurizar, productos lácteos elaborados a partir de leche sin pasteurizar, aguas contaminadas, jugos de manzana sin pasteurizar, lechuga, repollo, rábanos, brotes de alfalfa y otros vegetales que se consumen crudos.
Finalmente, Rabino remarcó la responsabilidad de los ciudadanos en cuanto a la comida que ingresan al hogar y a su manipulación.
“Hay que pensar en estas cosas y no tomarlas con liviandad: ‘no importa, no va a pasar nada’. No sabemos qué hay en ese alimento, en qué condiciones se elaboró. No nos arriesguemos a poner en la mesa de nuestra casa un alimento de riesgo”, concluyó.
