Momentos de extrema tensión se vivieron durante una serie de allanamientos que se desarrollaron la mañana del jueves en una zona del barrio San Martín conocida como el Fuerte Apache. Es que en una de las viviendas en las que irrumpieron los efectivo, un sujeto les arrojó una granada. El artefacto no estalló pero provocó preocupación en los policías, que temieron por su vida.
Los sabuesos iban en busca de un sujeto identificado como Esteban Jonathan Andrés Hansel Orozco (22), quien estaba a la orden del día por no presentarse a un debate oral donde iba a ser juzgado por un robo agravado con otros cómplices y también por ser sospechoso de un homicidio ocurrido en agosto en ese popular complejo de Ciudad. El acusado terminó detenido y quedó a disposición de la Justicia por las causas en las que se lo acusa.
Por su parte, el individuo que arrojó la granada logró darse a la fuga e, incluso, alcanzó a llevarse el explosivo.
Susto en el oeste
En horas de la madrugada, personal de las divisiones de Homicidios y Búsqueda de Prófugos –dependientes de Investigaciones– y el Grupo Especial de Seguridad (GES) se movilizaron hasta la zona oeste de Ciudad, donde está ubicado el barrio San Martín.
Los efectivos debían realizar seis allanamientos y dos registros domiciliarios en los que intentaban dar con el paradero de Hansel Orozco, en un sector llamado el Fuerte Apache, comprendido por una serie de monoblocks.
Todo transcurría con normalidad hasta que, pasadas las 8, los efectivos del GES se toparon con una difícil situación. Cuando se disponían a ingresar a un departamento de la torre B, ubicada en calle Cacheuta, un vecino los empezó a amenazar con un granada de mano, una FMK-2 de fabricación nacional. Los policías intentaron calmar al sujeto, pero este no depuso su actitud y les arrojó el artefacto.

Los agentes debieron protegerse ante la amenaza. Pero, al cabo de unos minutos, la granada no detonaba, por lo que el agresor aprovechó el momento de temor, tomó el explosivo y escapó del lugar.
Buscaban a un rebelde
Más allá de la tensión que se vivió durante la medida, los efectivos lograron atrapar a Hansel Orozco en la casa 13 de la manzana D.
El señalado delincuente nació en marzo de 1995 y tiene domicilio en las torres del Fuerte Apache. En su prontuario figuran antecedentes por tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil, robo agravado en tres ocasiones, lesiones graves, resistencia a la autoridad y evasión.
En esta ocasión se lo buscaba por un homicidio y por no presentarse a un debate oral en la Primera Cámara del Crimen, ya que está acusado de robo agravado en poblado y en banda y por la participación de un menor ocurrido en el 2015.
El proceso se desarrolló el martes 3, pero el acusado no se presentó. Ante esto, fue declarado en rebeldía, por lo que quedó en la orden del día. En ese hecho, ocurrido hace dos años, la víctima fue interceptada por varios sujeto que se movilizaban en motocicletas, uno de ellos menor de edad, y le arrebataron una cartera.
Imputado por un crimen
Horas después de ser detenido, Hansel Orozco fue puesto a disposición del fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien interviene en la causa por el crimen de Juan Carlos Ruiz Pereyra (28), que fue acribillado a balazos la noche del viernes 4 de agosto a metros de su casa de la manzana F del barrio San Martín.
Desde un primer momento, testigos arrojaron los nombres de dos sujetos que habrían atacado a Ruiz Pereyra, uno de ellos era Hansel Orozco. Incluso, esa misma noche se hicieron dos allanamientos en busca de los presuntos matadores, pero no pudieron encontrarlos.

Pese a eso, en una de las casas encontraron estupefacientes, por lo que la hipótesis se encaminó hacia un ajuste de cuentas por drogas. Sin embargo, no descartaban un problema entre conocidos.
Finalmente, Torres lo imputó por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y ordenó su traslado a la cárcel. En tanto, continúan buscando al señalado cómplice.
