El 11 del 1 del 11, coincidencia numeral que sólo se registra cada cien años. Y por supuesto no faltan las interpretaciones esotéricas de los que piensan que los números son portadores de mensajes trascendentes. Algunos, muy creyentes, dicen que es el comienzo de la revolución de Jesús, pero ¿no la había comenzado allá por los primeros años de su era? Otros interpretaron que fue un día para acumular energía, por eso muchos compraron docenas de pilas, fueron con un tarrito a pedir un poco de electricidad a Edemsa. Los angélicos sostienen que el número once es la puerta por la que entran los ángeles a la tierra, por lo tanto ya deben estar con nosotros, tratando de sacar guita del cajero automático del banco del Vaticano. Pero, pronóstico y agorería de lado, ¿qué trajo realmente el 2011? Una de las características que trajo este 2011 en nuestra provincia es la lluvia. Hace dos días que no llueve y esto ya es preocupante, porque desde que se largó el primer partido de enero ha llovido lo que a veces no llueve en todo el año. Llovía todos los días, se hizo común como en algunos países ecuatoriales la pregunta ¿nos vemos antes o después de la lluvia? Las nubes se decían entre ellas: “Mirá, todavía estamos arriba de Mendoza. Sigamos desconcertándolos a los menducos. Dale, llovamos, llovamos”. En algunos lugares, de tanto llover, se agotaron las gotas. Un día, cuando estaba por caer el tercer chaparrón, mi amigo, el Encarnación Rudesindo Junes salió al patio, miró al cielo y le gritó: “¡No sé qué vas a mojar, chauchón, si ya está todo mojado!”. Habitualmente la lluvia se mide en milímetros, pues acá llegó a medirse en millas. Hubo un día en que en la Casa de Gobierno se juntaron veinte centímetros de agua, Kelso Kake no quiso irse a su casa por temor a que lo tapara. La Virgen de la Carrodilla recibió tantos pedidos que decidió ponerse su dirección de email: milagrosclimáticos ( todo con minúscula) arroba llovió punto com punto ar. El 2011 comenzó su paso por nuestra historia con la lluvia al máximo. Dicen, lo sabedores de estos asuntos, que un año que comienza con lluvia ha de ser un año de grandes sequías. Así que es posible que en algún momento nos veamos secos, bueno, está pasando, si no hay un mango por ningún lado.
Lluvia
El 11 del 1 del 11, coincidencia
numeral que sólo se registra cada
cien años. Y por supuesto no faltan
las interpretaciones esotéricas
de los que piensan que los números
son portadores de mensajes
trascendentes
