Diego Lagomarsino, el técnico informático que trabajaba con el Alberto Nisman, confesó que tiene “terror” de ir preso. Su declaración llega mientras la Justicia define si lo procesa o no por su participación en la muerte del ex fiscal de la UFI-AMIA.

“No tengo miedo, tengo terror a que se cometa una injusticia”, comentó Lagomarsino, en referencia a la posibilidad de quedar detenido, acusado de formar parte de un plan criminal.

Con tobillera electrónica desde hace un mes, Lagomarsino aseguró que si vida ya no es lo que era. “Mi vida hoy está muy restringida por mi mismo. Más allá de la tobillera no me gusta exponerme”, señaló. 

El ex colaborador de Nisman ratificó su cuartada al insistir en que el arma se la entregó él a Nisman por pedido del propio fiscal, preocupado por la seguridad de sus hijas. “Solo entregué el arma por pedido de él, del resto no tengo nada que ver, es incompatible que se me acuse de integrar un ‘plan criminal’. Están los llamados de Alberto a mí pidiéndome el arma”, dijo el perito.

De acuerdo al fiscal federal Eduardo Taiano, Lagomarsino no participó del homicidio pero proveyó lo que denominó como “arma amiga” que fue usada para un “montaje de suicidio”. El fiscal además acusó al técnico de “haber prestado una colaboración necesaria” para el “plan criminal” que terminó con la vida del investigador, al prestarle un arma de fuego Bersa, calibre 22, que no tenía autorización legal porque estaba vencida desde el 1° de abril de 2007.

Según trascendido judiciales, el juez Julián Ercolini resolvería en las próximas horas (días) su situación, pero no lo dejaría preso, sino que lo mantendría en libertad, vigilado con la tobillera electrónica.