La Primera Cámara del Crimen se trasladará la mañana de este lunes al complejo penitenciario Almafuerte, en Cacheuta, para dar inicio al debate oral y público contra cinco penitenciarios de esa cárcel que fueron acusados de darle una golpiza a Marcelo Gato Araya en el 2013. El conocido reo está condenado a dos prisiones perpetuas por instigar tres asesinatos en una guerra de bandas en el barrio La Gloria. Durante el transcurso de la primera jornada, Araya declarará ante el tribunal.

Los guardiacárceles Alberto Eusebio Rivero Larcher, Martín Ariel Rivero Pringles, Guillermo Damián Funes Moyano, Raúl Sebastián Aguirre Arancibia y Vicente Nicolás Castellano se sentarán en el banquillo de los acusados por la denuncia que radicó Araya el domingo 28 de abril del 2013 y deberán responder por el delito de severidades, previsto y penado por el artículo 144 bis, inciso 3º del Código Penal.

En esa ocasión, Marcelo Araya fue agredido por penitenciarios en el pabellón de máxima seguridad de Almafuerte, de acuerdo con la instrucción. El abogado del Gato, Alejandro Acosta, fue alertado sobre la situación por el llamado telefónico de un interno. El magistrado dio aviso a las autoridades y la fiscal especial Claudia Ríos –ahora en Homicidios– se dirigió hasta la cárcel. 

Una vez en el complejo lujanino, la fiscal Ríos y habló durante cuatro horas con el reconocido interno. Luego, solicitó al Servicio Penitenciario la lista del personal de guardia que había prestado servicios durante esa jornada y también se registraron las cámaras de vigilancia ubicadas en el sector de máxima seguridad del penal. 

Finalmente, se pidió el traslado de un profesional del Cuerpo Médico Forense al lugar, que logró constatar que las lesiones que presentaba Araya eran compatibles con las de un ataque y que no se había autolesionado, lo que fue clave para que la fiscal imputara a los penitenciarios días después

Si bien Ríos hizo la acusación formal, el expediente pasó al despacho de Daniel Carniello, quien estuvo a cargo de la instrucción ya que investigaba una denuncia previa de Araya contra penitenciarios de la cárcel lujanina realizada a fines del 2012. 

Luego de que Carniello finalizó la pesquisa y solicitó la elevación a juicio, los abogados defensores de los agentes acusados apelaron la decisión. Pero, el juez de Garantías Aníbal Crivelli volvió a confirmar el proceso. El fallo fue apelado nuevamente y debió intervenir la Cámara de Apelaciones, que a fines de julio de 2015 ratificó que los cinco penitenciarios irían al juicio oral y público.

Los representantes de los imputados habían negado los ataques al Gato y alegaron que el reo es un “denunciante crónico”. Sin embargo, los jueces del tribunal de alzada decidieron que es necesario que los penitenciarios se sienten en el banquillo y respondan por las acusaciones.