Vinieron por oleadas, al principio con los conquistadores, buscando oro. Se llevaron todo el oro que pudieron y también la vida de aquellos que habían juntado el oro. Después ocurrieron dos oleadas más, a fines del siglo XIX, y a comienzos del XX, porque Argentina era tierra de promisión, la tierra prometida, porque nuestra Constitución tentaba a las personas que quisieran habitar el suelo argentino y porque, en Europa, el hambre era tan grande que los ratones eran considerados comida gourmet. Vinieron los españoles y se hicieron su historia, y algunos sus empresas y muchos se hicieron casi tan argentinos como los nativos. Con el tiempo les devolvimos las oleadas, fundamentalmente en el 76, cuando muchos compatriotas se fueron al extranjero beneficiados por la “beca Videla”, y en el 2001 cuando en todos los televisores del mundo se veía la Plaza de Mayo manchada de sangre. Los españoles recibieron a los nuestros con una sonrisa de dientes apretados. Como diciendo: “Bienvenidos, sudacas”. Muchos de los nuestros debieron soportar –y todavía soportan– la discriminación que significa ser un ilegal. ¿Tratar de ser feliz es un delito? Porque yo no vine acá para molestar a nadie, vine porque me pareció que acá podía ser feliz. Últimamente nos hemos enterado de los malos tratos que los argentinos reciben cuando llegan al aeropuerto de Barajas, que debe ser una baraja con abundancia de caballos. Sin embargo, está empezando a gestarse otra oleada de allá para acá. Unos 1.200 jóvenes emigran por mes desde España a buscar trabajo en Argentina. Es que la crisis de los, mal llamados, gallegos es tan grande que ni Zapatero puede pagarse una media suela. Entonces: “Vamos adonde fueron mis abuelos”. Desde el 2008 ya son 33 mil los españoles que llegaron a nuestro país. Prefieren Argentina antes que otros países europeos. No conozco un solo caso de los 33 mil que ya vinieron que haya sido tratado de mala forma por las oficinas de Inmigración de nuestro país. Podrían allá, al menos, pagarnos con la misma moneda, y tratarnos con un “Bienvenidos Argentinos”, cuando llega alguno de los nuestros a España. Y si no están dispuestos a hacerlo, que nos devuelvan a Messi, ¡qué embromar!
Inmigrantes
Vinieron por oleadas, al principio
con los conquistadores, buscando
oro. Se llevaron todo el oro que
pudieron y también la vida de
aquellos que habían juntado el
oro
