Empresarios de la construcción decidieron iniciar obras en forma clandestina, incluso en algunos barrios privados, ante “la demora” de las habilitaciones por parte de los municipios y en un escenario de creciente brecha cambiaria, incertidumbre sobre la inflación, faltante de materiales y emergencia sanitaria.
Desde el sector piden celeridad a las comunas y “limitar la burocracia” para no perder dinero ni la mano de obra, ya que los albañiles también buscan empleadores con trabajos en marcha.
En respuesta, funcionarios de los seis municipios del Gran Mendoza advirtieron que “cruzar el semáforo en rojo para llegar más rápido no es excusa” y que trabajan en forma sostenida pese a las limitaciones que impuso la pandemia, con una reducción sustancial del personal en algunas reparticiones.
El impacto del día de obra perdido
Tras la suspensión inicial por la cuarentena obligatoria, el 25 de abril se publicó el decreto reglamentario que reactivó la obra privada en Mendoza y los pedidos de habilitaciones fueron apareciendo de a poco.
Darío Falcone, director de Obras Particulares de Godoy Cruz, indicó que hubo una caída de la obra privada en lo que va del año que se traduce en una reducción del 50% de proyectos aprobados, en relación al 2019. “Pero si bien hay una baja, en los últimos tres meses ha ido mejorando la curva, tomando un ascenso comparable al de ese periodo del año pasado”, señaló el funcionario, en coincidencia con el panorama que reflejaron sus pares en otras comunas.
Pese a esto, los desarrolladores denuncian dilaciones y un fuerte impacto en el sector, pero también sobre los particulares que decidieron invertir sus ahorros en ladrillos.
“Tuve que avanzar en proyectos ubicados en barrios privados en Las Heras y Maipú. Cada demora produce para todas las personas que invierten un perjuicio porque con la situación de tanta incertidumbre donde los precios se van corriendo, el día perdido de obra se traduce en un montón de plata”, sostuvo un empresario de la construcción que prefirió resguardar su nombre.
El desarrollador explicó que en “estos procesos inflacionarios tan grandes, si no terminás la casa rápido y congelás el precio, todos esos costos son menos nocivos que dejar el proyecto parado”.
“Además no encontrás materiales o, en el caso de que lo hayas comprado, hay desabastecimiento y no te lo mandan debido a la expectativa de devaluación y la especulación con una suba de precios. La verdad que termina siendo una travesía invertir y construir, a pesar de todas las situaciones que ya tiene el contexto político”, agregó el empresario.
“Padecimiento espantoso”
Gerardo Fernández, titular de la Cámara de Empresas Constructoras Independientes de Mendoza (CECIM) se mostró crítico con la burocracia de las comunas y que quedó expuesto con la pandemia. Al respecto sostuvo que muchos desarrolladores prefieren pagar la multa que paralizar una edificación.
“La verdad es que el padecimiento que tienen los profesionales de la industria de la construcción con los municipios es espantoso, literalmente. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo se queja, pero la realidad es que nadie hace nada”, cuestionó.
A modo de ejemplo, relató que aún está esperando que un municipio le habilite la luz de obra, pero que “nadie atiende el teléfono” en Obras Privadas. En tanto, otra obra que ya está terminada, con gente viviendo. Espera desde hace 4 meses que le firmen los planos en formato papel.
“A los hechos me remito, es gravoso y patético lo que está pasando. No me consta que algún constructor haya empezado la obra de prepo, pero no me extraña que en el mundo privado esté sucediendo”, concluyó.
Las constructoras corren contra el tiempo
Los directores de Obras Privadas del Gran Mendoza coincidieron en que el ritmo de habilitaciones se ha mantenido, pese a las dificultades que han tenido las reparticiones con rotaciones de personal y una buena parte del plantel con licencia por ser factor de riesgo. Además, destacaron que desde el 2019 se trabaja con el sistema digital para tramitar permisos de construcción.
Uno de los más tajantes a la hora de evaluar la situación que acusan algunos constructores fue Eduardo Mezzabotta, secretario de Infraestructura y Servicios de la Municipalidad de Maipú, quien lanzó que “cruzar el semáforo en rojo para llegar más rápido no es excusa”. En este sentido explicó que ningún escenario económico “exime de las responsabilidades y de respetar las normas”.
Bajo la misma órbita Ricardo Delugan, titular de Obras Privadas de Las Heras “nadie le echa la culpa a nadie. Pero no siempre tiene la culpa el municipio y no siempre la tiene la empresa” y controlar un proyecto “no es sencillo”.
“Normalmente siempre las empresas constructoras corren contra el tiempo”, indicó y señaló que la inflación puede ser una de las causas.
La irregularidad, un problema histórico
Miguel Valenti, director de Obras Privadas de Guaymallén, dio cuenta que la clandestinidad es un problema histórico. “Hemos instruido la paralización de obras clandestinas y en loteos que no han sido regularizados. Pero lo llamativo es que en grandes lotes los propietarios han hecho cierres sin nuestro aval para protegerse de posibles usurpaciones”, dijo y explicó que en muchos casos aceleran con las construcciones y sobre la marcha van regularizando su situación.
A la par, en otros municipios recalcaron que lo que se advierte son pequeñas inversiones de particulares como el arreglo de una pared o un techo, pero que es algo que se ha dado toda la vida.
Miguel Ponce, secretario general de la Uocra en Mendoza refirió que la situación no está descontrolada y que el problema más grande se da con el blanqueo del personal porque “si tienen que tener todo en regla los costos se van al doble.
Para el gremialista, el mayor problema se da en los barrios privados donde en ocasiones no pueden ingresar para verificar en qué condiciones tienen a los trabajadores.
Por su parte, Daniel Di María, del Centro de Ingenieros de Mendoza, afirmó que la problemática de las construcciones ilegales no es nueva y que “se ha formado una especie de cultura a raíz de que algunos municipios una vez al año lanzan una moratoria y perdonan las construcciones clandestinas”, refirió.
Asimismo consideró que en lo que va del año los municipios han realizado habilitaciones de la misma forma “con mayores o menores problemas”. “Lo están haciendo por vía virtual y los expedientes son por Internet”, dijo.
Analizó que si la pandemia sirvió como motor de estas prácticas no es algo que pueda asegurar. “Son cosas que no se registran y que nadie las dice”, afirmó y enfatizó que “no es bueno que hayan construcciones clandestinas porque no se construye ajustado a la norma y por lo tanto son peligrosas. Llegado una catástrofe, un sismo puede ser bastante trágico”.
Sólo en Luján de Cuyo estiman que existen cerca del 70% de obras irregulares. “A nivel provincial los niveles rondan en el mismo porcentaje”, lanzó Guillermo Fara, director de Obras Privadas de ese departamento.
Sobre ese municipio el Centro de Ingenieros de Mendoza encendió una señal de alerta porque se estaría avanzando en un paso para simplificar las habilitaciones, dejando de revisar la documentación de estructuras, en instalaciones sanitarias y eléctricas.
“El centro de ingenieros está preocupado por este tema y ha mandado una nota al intendente y al Concejo Deliberante porque no creemos que sea oportuno ni bueno para la sociedad ni la gente que invierte. Buscamos que el municipio garantice la calidad de las obras”, señaló.
Sin embargo Fara recalcó que en realidad se va a controlar en “forma más eficiente y mucho más y se pondrá sobre el tapete la responsabilidad del profesional”, dijo y explicó que esto también permitirá desalentar la construcción clandestina.

Repunte paulatino
- Guaymallén: Valenti detalló que en la primera etapa del 2020 hubo una baja importante con respecto al año anterior, junio a julio empezamos a recuperar los valores respecto al año pasado. Con un promedio de 40 a 50 habilitaciones mensuales. “Tal vez las obras no son tantas pero sí los metros cuadrados a edificar”, aseguró.
- Ciudad de Mendoza: Juan Filicie, secretario de Desarrollo Urbano, detalló que en lo que va del año hubo una reducción que ronda el 45% de proyectos aprobados, en relación al año pasado. “En 2019, hubo 112 construcciones nuevas aprobadas, mientras que a dos meses de cerrar el año, se han habilitado 56 nuevos proyectos de construcción”, dijo.
- Godoy Cruz: de enero a octubre de 2019 se dieron 160 permisos de construcción, unos 23 mil metros cuadrados y esto pasó en lo que va del 2020 a 99 permisos de construcción. “Si bien hay una baja, en los últimos tres meses, ha ido mejorando la curva”, destacó Falcone.
- Luján de Cuyo: En los últimos días (última quincena) se ha visto un incremento de ingresos de construcciones de obra nueva (15 por día) y más de 7.000 expedientes activos.
- Las Heras: el estado de obras en ejecución es de 497 (ampliaciones, viviendas, locales comerciales, establecimiento industrial, etc) y 18.477 metros cuadrados de obra nueva.
- Maipú: el primer semestre de 2019 fue positivo, con 81.000 metros cuadrados de obra nueva, luego hubo una disminución sustancial. El 2020 fue declarado como “muy malo”, pero el segundo semestre ha habido un repunte.



