La nicotina hace aumentar la frecuencia cardiaca, lo que hace que el metabolismo funcione más rápido y haya un mayor gasto de energía. Ésta es la principal causa por la que al dejar de fumar se engorda. Haciendo ejercicio volvemos a incrementar la tasa metabólica y podemos evitar los temidos kilos de más.

Después de dejar el tabaco, lo mejor es el trabajo de tipo cardiovascular, ya que el tabaco nos obtura las arterias con la nicotina y el dióxido de carbono. La actividad física favorece la vosodilatación y hace que haya una mayor presencia de oxígeno en contra del dióxido. Éste es el motivo por el que un ex fumador se siente tan bien al hacer ejercicio. No sólo no se cansan tanto como creían al empezar a hacer ejercicio, sino que sienten una gran energía debido a que su cuerpo ya no recibe las habituales cargas de dióxido.

La sensación de bienestar para un ex fumador al hacer deporte es enorme, se experimenta un subidón tremendo. Hacer una actividad energética descarga mucha adrenalina y  combate la ansiedad propia del momento. Entre los tres y los seis meses la mejora física es espectacular para un ex fumador, y se consiguen resultados desde el primer día. También es muy recomendable que los que aún fuman hagan deporte, ya que eso les ayudará a sentirte fuertes para dejarlo. Hacer deporte fortalece la autoestima de quienes han dejado de fumar.

También se recomienda el gimnasio a quienes han dejado de fumar porque es muy importante cambiar el antiguo ambiente por uno saludable, en el que la gente tiene un aspecto bueno y no hay ocasión de fumar. Dejar de fumar supone empezar a mimarte y a quererte más. No hay deportes ideales para dejar de fumar. La clave está en combinar varios tipos:

Los ejercicios aeróbicos: como carrera, natación o bicicleta son muy útiles para mantener o perder peso y mejorar el estado de tus pulmones.

Los ejercicios de flexibilidad: como el yoga, estiramientos, Pilates, tai-chi u otras disciplinas orientales, se basan en el control de la respiración para dominar el cuerpo y la mente, lo que te ayuda a evitar la ansiedad y el estrés que provoca dejar el tabaco, además de mejorar también el estado de los pulmones.

Intentá combinar ejercicios que vayan con tu estado de forma y tu personalidad. No es fácil empezar a correr si te sobran 20 kilos y nunca has practicado deporte, pero puedes intentar ir a clase de baile o jugar al fútbol con tus amigos.

¿Qué esperás? Dejá de fumar y empezá a entrenar.